h1

¿Torque1492 = Torquemada?

12 July, 2006

Uno de los nicks que han estado comentando es Torque1492.
Me han hecho llegar esta informacion de un tal Torquemada (de esa época).
¿Tendrá algo que ver?

———

La Inquisición Española se diferenciaba de la Inquisición Pontificia en primer lugar por que a los Inquisidores los nombra el rey, no el papa, o sea que pasan a ser funcionarios de estado y responden a las políticas del reino; la segunda diferencia es que en que los procesos no eran apelables en Roma. El tribunal se organizó de tal manera que Torquemada fue nombrado Inquisidor Supremo para Castilla, Aragón y Sicilia, formando parte del tribunal el cardenal Mendoza, Miguel Morillo y Juan de San Martín. La sede primitiva estaba en Sevilla, trasladándose luego a Toledo. La autoridad del Inquisidor Supremo era inapelable. El Inquisidor Supremo presidía un consejo llamado supremo, compuesto por cinco ministros.

El papa Clemente VIII les otorgó facultades de revisar todo tipo de impresos y manuscritos y de prohibir la lectura y circulación de todos los libros y papeles que juzgasen perjudiciales a la moral o contrarios a los dogmas ritos y disciplina de la iglesia.

Los procedimientos de la Inquisición Española eran similares al de la episcopal. Incluían los interrogatorios durante la tortura y el eufemismo de la relajación al brazo civil, donde sabían que la pena era la muerte en la hoguera.

El uso de la tortura era común, muchas veces sólo consistía en mostrar al reo la sala de tormento, los verdugos y los instrumentos de tortura. Con sólo mostrarlos se conseguían confesiones y delaciones.

17 comments

  1. Estimado Rome, te envío más abajo un artículo sobre la Inquisición que puede servir para ilustrarte, y desembarazarte de los perjuicios que nublan tu entendimiento. También te recomiendo, sobre este tema, que leas “Leyendas Negras de la Iglesia” de Vittorio Messorio, y las obras de Jean Dumont (algunas de las cuales, en inglés, pueden verse en la web). Por último, te recomiento leas un excelente artículo que Beltrán Fos publicó en su blog “Despertar Argentino” sobre la pena de muerte, en el cual se analiza que la misma es perfectamente aceptable, y laudable, desde una visión católica. Affmo. Torque1492.

    La Inquisición
    ¿Seguiremos repitiendo leyendas?
    (Revista Arbil)

    Usted ya sabe que en toda guerra existe lo que se llama “propaganda de guerra”. ¿En qué guerra no la ha habido? Pues bien: no olvide que España en el siglo XVI era la primera potencia mundial; casi todas las naciones europeas eran enemigas suyas, al mismo tiempo era la principal muralla contra el protestantismo.

    La única vez que se han juntado contra una potencia el odio nacional y el religioso, los dos más grandes odios que existen.

    ¿Le extraña entonces que haya habido una “propaganda de guerra” proporcionada? ¿No ha oído lo que dicen hoy de los Estados Unidos todos los comunistas del mundo?

    Ya puede ser una mujer todo lo honrada que se quiera, que si una lengua viperina lanza con el anónimo una calumnia contra aquella mujer, y más si es envidiada por su posición y poder, todo el mundo la señalará con el dedo y se harán comentarios maliciosos a su paso.

    Que la acusen a Ud. de estafador. Tres palabras bastan. Pero el refutarlo le llenará montañas de razones, testimonios y pruebas. La acusación se lee en un momento, pero ¿quién va a tener humor para leer la defensa, sobre todo si hay animadversión contra Ud.?

    Le voy a dar a Ud. una receta fácil y eficaz de demagogia: Pinte Ud. una cárcel lóbrega, por las paredes instrumentos de tortura, tres curas sentados tras una mesa, a poder ser bien gordos (es de más efecto), regodeándose en ver cómo se tortura a un hombre en el potro, o se le queman las plantas de los pies: si es una mujer, todavía tiene más efecto. Debajo un letrero: “Los horrores de la Inquisición”. No se preocupe de más. Nadie va a ir a averiguar si Ud. miente o no. Llevaría mucho trabajo y estudio.

    Sin embargo ahí van unas cuantas observaciones que no debe Ud. olvidar en este asunto:

    Una institución, una persona hay que juzgarla dentro de la mentalidad de su época. ¿Condenaría Ud. de inculto o bárbaro a un profesor de universidad del siglo XVI porque ignoraba lo que es la electricidad, la televisión y la propulsión a chorro?

    Pues bien, tenga presente que en aquella época la herejía era considerada como una conspiración contra el Estado. Estaban tan compenetrados el Estado y la religión que poner en peligro uno, era poner en peligro al otro. Tanto o más que hoy el comunismo.

    ¿Pruebas? En Alemania y Francia las guerras de religión duraron más de un siglo: hubo cientos de miles de muertos. La Inquisición fue creada por los Reyes de España para evitar que pasara lo mismo.

    De hecho los judíos y los moriscos trataron más de una vez de que los turcos invadieran España.

    No se olvide que entonces la pena de muerte se daba muy fácilmente. En 1598 sólo en la prisión de Exeter, Inglaterra, fueron ajusticiadas 74 personas, muchos por haber robado una oveja (Hamilton).

    Sir James Stephen calcula que en 300 años hubo en Inglaterra 264.000 condenados a muerte por diversos delitos. Unos 800 por año (más de dos por día).

    ¿Sabe Ud. que muchas veces los ladrones cuando huyen gritan: “al ladrón, al ladrón”, para despistar? Los protestantes se llevan las manos a la cabeza ante la “crueldad” de la Inquisición. Pues bien, ahí van unos datos sueltos sacados de historiadores serios, conocidos, casi todos protestantes.

    LUTERO, fundador del protestantismo: En 1525 escribe a los nobles: “Matad cuantos campesinos podáis: hiera, pegue, degüelle quien pueda. Feliz si mueres en ello, mueres en obediencia a la Palabra divina”. Más de cien mil labriegos perecieron.

    En Sajonia protestante, la blasfemia tenía pena de muerte. CALVINO mandó quemar a Servet (médico católico que descubrió la circulación de la sangre, y a quien eliminaron por “contradecir” a la Biblia con dicho descubrimiento) y otros muchos.

    En 1560 el Parlamento escocés decretó pena de muerte contra todos los católicos.

    Ahí van algunos artículos del código inglés para Irlanda:

    “El Católico que enseña a otro católico o protestante será ahorcado”.

    “Si un católico adquiere tierras, todo protestante tiene el derecho de despojarle”.

    “Destierro perpetuo a todo sacerdote católico; quienes lo eludan, sean medio ahorcados vivos y luego descuartizados”. ¿Para qué seguir?

    Las comunidades calvinistas de París, Orleans, Ruan, Lyon, Angey en sínodo general en 1559, decretan pena de muerte a los herejes.

    En Alemania protestante fueron quemadas más de 100.000 brujas. Hasta niños de siete años y ancianos moribundos. Un juez solo, quemó en 16 años a 800 brujas (un promedio de 50 personas al año).

    ¿No sabe Ud. que Estados Unidos debe su fundación a puritanos que huían de la persecución religiosa de Inglaterra?

    Y la Inquisición española ¿qué?

    No se vio libre de las ideas de su tiempo y participó de la crueldad general. Pero tenga Ud. en cuenta los siguientes puntos:

    El número de protestantes condenados a muerte, desde 1520 hasta 1820 en que fue suprimida, o sea en 300 años, según el investigador protestante alemán que se especializó en este tema, Schafer, fue de 220; de ellos sólo 12 fueron quemados. Ya ve: no toca ni a uno por año. ¿Qué pasa con la imagen del inquisidor parado en frente de hileras interminables de piras con condenados? Pasa que es mentira. Les advierto lealmente que la Inquisición actuaba también contra los moriscos y judaizantes y por eso el número de víctimas fue mayor.

    La Inquisición no admitía todos los tormentos que eran usuales en aquella época en toda Europa. Sólo se podían aplicar una sola vez, en presencia del médico que podía suspenderlos si el reo recibía daño en la salud. Vea Ud. en cambio lo que se daban en la famosa torre de Londres a los católicos y se quedará asustado. Fue el primer tribunal del mundo que suprimió el tormento cien años antes de ser extinguida. El investigador norteamericano Mr. G. Lea, que ha escrito una obra en varios volúmenes sobre la Inquisición dice: “La Inquisición española en general fue menos cruel que los tribunales laicos al ejecutar la tortura”.

    No se podía aprisionar a nadie hasta que no hubiese tales pruebas que fuese evidente el delito. Se necesitaban por lo menos siete testigos juramentados ante Notario. No se admitían denuncias anónimas.

    Si se confesaban y se arrepentían antes de dar la sentencia definitiva, se les absolvía con un castigo mayor o menor según lo que hubiesen tardado.

    El reo tenía derecho a presentar cuantos testigos quisiese.

    El reo podía estar en la cárcel, si era casado, con su mujer; si tenía criados le podían servir.

    Si era culpable, el tribunal dictaba la sentencia, que debía ser confirmada por el Tribunal Supremo, al que se podía apelar y se le entregaba al Estado, el cual se encargaba de cumplir la sentencia. Las penas eran las más usuales entonces.

    Y por último, tenga Ud. presente que gran parte de las acusaciones están tomadas de un sacerdote apóstata, Juan Antonio Llorente, que fue secretario de la Inquisición (se puso de parte de los invasores franceses en la guerra de la Independencia, tuvo que huir a Francia), y que él mismo confiesa que quemó todos los datos oficiales de que se sirvió para su obra. ¡Estupendo! Que le acusen a Ud. de haber falsificado cheques, y cuando pida Ud. las pruebas incriminatorias, le conteste su acusador que las quemó… Si eran tan comprometedoras para la Inquisición ¿por qué nos las publicó?

    Vayamos terminando, poco a poco, con las horribles acusaciones con que han ido manchando a la Iglesia para los bajos fines de los acusadores…


  2. Completando lo anteior, Rome, podrías conseguirte un documental que hizo la BBC hace algunos pocos años, investigando “qué hay de cierto” sobre la leyenda de la Inquisición Española. Fueron sorprendentes los resultados a los que llegaron los ingleses (aunque sus antepasados hayan contribuido a desperdigar las falsedades de la leyenda negra), porque la investigación concluye con una rotundísima exculpación de la Inquisición (sí, aunque no lo crean), que alcanza tintes incluso de apología de esta venerable institución. Es que los ingleses son enemigos de la Fe, pero son serios, y de boludos no tienen un pelo.


  3. Y por útlimo, no tengo nada que ver con el gran Torquemada. Sí le tengo gran devoción a San Pío V, codificador de la llamada Misa Tridentina, y quie fuera además inquisidor. Según cuenta Romano Amerio en Stat Veritas, este santo canonizado que hoy está en el Cielo gustaba de personalmente presidir las quemas de herejes, no porque fuera un sádico, sino porque, como católico cabal, comprendía con visión sobrenatural la importancia de la preservación de la Fe, así como el supremo valor expiatorio de la pena de muerte, que llevaba a los condenados arrepentidos directamente el Cielo. nuevamente te recomiendo leas el artículo sobre la pena de muerte postado en el blog de Beltrán.


  4. Borom bom bom
    Borom bom bom
    Y para Rome
    La ejecución!


  5. Interesante esto también…

    http://es.wikipedia.org/wiki/Leyenda_Negra_de_la_Inquisici%C3%B3n_Espa%C3%B1ola


  6. Torque: Los dos primeros comentarios todo bien. A pesar de que me decis que mi entendimiento esta nublado. Ok, lo tome como una buena replica…

    El ultimo, sin comentarios…

    Sds,
    Rome


  7. Muy interesante lo de San Pío V. También recuerdo haberlo leído en Stat Veritas y creo que sí merece algún comentario. Para la mentalidad de nuestra época es obviamente algo un poco o bastante chocante. Ahora bien, si dejamos de lado las objeciones a la pena de muerte en sí, y por un momento acordamos que puede ser necesaria y justa, resulta claro que nunca su aplicación va a ser “sensiblemente” agradable. Cuando se afirma que San Pío V “gustaba” asistir a las ejecuciones, se dice de él algo no morboso o enfermizo ni distinto de lo que todo el pueblo hacía. Ya dijo Torque1492 que a los ejecutados se los consideraba santos, en vista de que con la pena padecida purgaban sus pecados y ascendían al cielo. Hay dos maneras de detenerse en los detalles de la ejecución: una es mirar a lo morboso, la otra es la mirada espiritual. Si se pone la mira en los primeros detalles, siempre será chocante (sea en la edad media o ahora, el método no importa), si se lo analiza desde un punto de vista espiritual se puede hacer énfasis en algunos detalles que a primera vista se nos pueden escapar. En efecto, viéndolo así, tal vez se suavice lo que parece ser de una dureza excesiva. Hagamos abstracción de la carga ideológica que tiene en la modernidad hablar de la inquisición, de la pena de muerte, de las hogueras, etc. Pensemos por una vez en algún dato objetivo: hay un condenado a muerte que va a morir tal vez sólo y abandonado de todo consuelo sea en la edad media, hoy o mañana. Pensemos por un momento: ¿qué es preferible, que muera con resentimiento en el corazón y mascullando odio o que tenga cerca alguien que lo confiese, le inspire palabras de arrepentimiento, de amor a Dios, que le acerque un crucifijo para poner la vista en él y besarlo, que le alivie en lo posible el sufrimiento de la pena padecida?. Así como los Santos de todas las épocas se alegraban en las obras de misericodia, por ejemplo haste el punto de chupar con su boca una purulenta herida para sacar el pus, como hizo, si no me equivoco, San Francisco de Asís; así como hoy en día cualquier sacerdote se alegra enormemente de poder asistir a un moribundo en sus últimos momentos seguro como está de que puede darle la vida eterna, lo mismo San Pío V se alegraba de poder asistir a las ejecuciones públicas, para dar un consuelo al condenado, administrarle los sacramentos si no los rechazaba, hablarle de las bellezas del cielo, etc. Nada de esto contradice el hecho y la práctica de piedad popular de acercarse a los ejecutados en el momento de la ejecución para pedirles la concesión de gracias y asegurarse su intercesión en el cielo.
    Por último, no es apropiado cuestionar conductas o costumbres del pasado según la mentalidad o cosmovisión de hoy. Con ello no pretendo relativizar la verdad según criterios temporales, sino más bien afirmar que todo debe ser analizado según criterios de verdad objetiva y no hay nada objetivamente malo o pecaminoso en lo que relata Amerio, por lo que no hay por qué escandalizarse, mucho menos cuando la Iglesia ha confirmado las virtudes del personaje en cuestión, proponiéndolo como modelo de santidad, elevándolo a la dignidad de los altares. Slds.


  8. Muy buenos los datos proporcionados por Torque1492. Y es serio recordar que - comparada con otros tribunales laicos o protestantes de la época - la Inquisición sale muy bien parada. También es menester recordar que difícilmente se entiendan los fines de la Inquisición - dejo por el momento la cuestión de los medios - si no se advierte la Verdad de la Fe Católica y la necesidad - en tesis, es decir, dada la posibilidad, con mayoria católica en la población - del Estado Católico, que no es un Estado fundamentalista.

    Aclarado ésto, entiendo que hay un descubrimiento progresivo de la implicancias de la ley natural - como una evolución homogénea del dogma en teología -, que me llevan a pensar que los medios - fuego, torturas, etc - no son conformes con la justicia. Eso es lo que permite hacer un juicio “de acuerdo a las circunstancias históricas” (comprendiendo dicha injusticia nadie o muy pocos la veían en aquellos tiempos), sin caer en el relativismo moral y cultural. Reconocer esa “dulcificación de las costumbres”, por ej, en lo penal - como dice el P. Meinvielle - no implica dejar de valorar negativamente la Modernidad. Entre otras cosas porque esa “dulcificación” ha sido parcial y más bien teórica, a tenor de los dos millones de muertos de la Revolución Francesa, de los cien millones de muertos del comunismo, de los tantos millones de muertos del nazismo y del capitalismo liberal, y de los millones y millones de muertos producidos por el aborto

    Fernando


  9. Es oficial: Este sitio ha sido declarado el blog mas aburrido de toda la infinita web.
    Escriban mas corto por amor de dios.


  10. Tu prregunta, Beltran, tiene una sola respuesta: Que no muera. Ni solo y abandonado ni compañado espiritualmente por gente que piensa que tiene La Verdad y que como el piensa distinto lo quema.

    A Fernando
    Si para justificar lo injustificable se dice que es porque larevelacion va madurando lentamente, ese argumento lo pueden usar nazis, comunistas, etc. Y no me digas que la busqueda es sitinta. Se sabe (de hecho lo dice el libro que me regalaste) que se quedaban con los bienes del ejecutado en la Inquisicion. Y despues hubio un papa u obispo que lo prohibió.


  11. Para el que considera la vida como el bien supremo, tu respuesta tiene alguna lógica. Para el que admite el postulado de la validez de la pena de muerte (tal como lo ha sostenido y sostiene la doctrina católica) entonces no. Es interesante destacar que sólo la pena de muerte sólo entraña contradicción para las filosofías materialistas para las que la realidad se agota en la materia (de ahí que la vida del cuerpo sea el máximo bien). Sin embargo, coherentemente con el materialismo, el hombre no tendría ninguna dignidad específica que lo diferenciara de los animales o de las piedras, de donde no se comprende el por qué de su endiosamiento. El materialismo mata al hombre (todas las filosofías políticas materialistas han cometido enormes crímenes en masa) creyendo que le hace el mayor daño. El cristianismo acepta la pena de muerte sabiendo que procura un bien (evitar un mal) para la sociedad a la vez que no se desinteresa por la suerte eterna del condenado. Slds.


  12. Martín:

    Por lo visto vos no leés muy bien lo que escribo. Dije justificar lo que es justificable aún desde hoy (que vos no compartirás y no hace falta debatirlo de nuevo) y “comprender” lo que no veía casi nadie… SIN justificar….

    Fernando


  13. Y no es la Revelación (o la Ley Natural) lo que va madurando, sino el descubrimiento que nosostros hacemos de eso, BAJO EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA Y SIN CONTRADECIR LOS DATOS ANTERIORES. No había una definición magisterial sobre la bondad de la tortura, sino disposiciones disciplinares. Ahora sí hay definiciones magisteriales que la condenan (desde Pío XII hasta Juan Pablo II) y condenan algo que simplemente antes no estaba definido. Y lo no definido, por naturaleza, es opinable. Por eso es evolución “homogénea”, no contradictoria con dogmas o verdades ya definidas…

    En cuanto al ejemplo, aunque no leí ese libro, Belloc entendía que el exceso de la represión externa y jurídica a la herejía era una de las causas indirectas de la Reforma. Y comparto esa crítica de Belloc…Como ves, los autores tradicionalistas no son defensores “sin matices” de la Edad Media…aunque vale tambiém la aclaración de que ese rigorismo jurídico se acentuó con la llamada “recepción del derecho romano” sobre fines del medioevo y de concepciones jurídicas neopaganas (propiedad privada absoluta, discriminaciones injustas a la mujer, absolutismo político) que eran desconocidas en el esplendor de la Edad Media

    Fernando


  14. uuuuhhhhh………
    la puta madre, esta gente si me da miedo


  15. Ignacio: Tu comentario sí que es inteligente. Slds.


  16. la pena de muerte me da miedo, Beltran,
    aunque me gustaria coincidir con vos (y con muchos mas),
    apenas con “apariencias” de la gracia no podemos decidir sobre la vida o la muerte, eso es soberbia, pero por supuesto, es mi opinión…

    saludos a tod@s!


  17. Ignacio: ¿leíste el artículo sobre la pena de muerte que publiqué en mi blog? Slds.


Leave a Comment