
Fuera de pista
30 April, 2008Una microfractura del cúbito mas una sub-luxación del radio hacen que solo pueda escribir con una mano. Ergo, esto me mantiene alejado del blog…
Gajes del oficio… de aquellos que amamos el futbol…


Una microfractura del cúbito mas una sub-luxación del radio hacen que solo pueda escribir con una mano. Ergo, esto me mantiene alejado del blog…
Gajes del oficio… de aquellos que amamos el futbol…


El mar se mide por olas
el cielo por alas
nosotros por lágrimas
El aire descansa en las hojas
el agua en los ojos
nosotros en nada
Parece que sales y soles
nosotros y nada
El mar se mide por olas
el cielo por alas
nosotros por lágrimas
El aire descansa en las hojas
el agua en los ojos
nosotros en nada
Parece que sales y soles
nosotros y nada.
León Gieco

Gracias a Celeste encontré la carta de renucnia de este periodista a Clarín. De muy interesante lectura por cierto.
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Este viernes será mi último día de trabajo en el querido Zonal Morón / Ituzaingó. He tomado la decisión de renunciar al cargo de redactor que ejercía y, como es de rigor en estos casos, quiero despedirme de los amigos que gané durante mis siete años de permanencia en el diario y de los buenos compañeros con los que compartí muchas tardes entretenidas.
Pero no quiero irme sin antes explicarles, a ustedes y también a quienes ocupan los cargos jerárquicos de esta empresa, los motivos de mi retiro.
A fines de marzo la revista Veintitrés me pidió una opinión sobre el rol que cumplen los medios periodísticos y algunos intelectuales en la elaboración del discurso político actual.
Yo efectué una dura crítica a lo que se da en llamar el Grupo Clarín y acentué, particularmente, lo que a mi criterio había sido una clara manipulación informativa durante la cobertura del conflicto Gobierno vs. Campo, tanto por parte del diario como de Canal 13 y TN.
En este caso no hice más que expresar, libremente, la vergüenza que me provocó -como periodista pero también como simple ciudadano- el ejercicio “periodístico” del Planeta Clarín y sus satélites.
La reacción por parte de la empresa, como es de suponer, fue inmediata.
Y hasta la consideré razonable.
Es más: a uno de los colegas aludidos, Julio Blanck, le dí explicaciones acerca de por qué yo lo incluía en una lista de hombres de prensa que -desde mi punto de vista- sostienen un discurso “progresista” pero le terminan haciendo el juego al llamado establishment.
Hasta ahí todo bien.
Lo que siguió después es distinto.
Las autoridades editoriales (en este momento no se me ocurre otro término) le comunicaron a mis jefes que “de ahora en más” dejara de escribir la página 3 del Zonal (que se supone es la más “importante” ) y que me limitara a hacer -es textual- “notas blandas”.
Una estupidez, realmente.
Pero pocas horas después se emitió otra orden: que no se me autorizara a tomar la totalidad de días de vacaciones adeudados, que había pedido para esta semana..
No dieron argumento alguno para justificar la negativa.
La verdad es que por ninguno de estos dos castigos tendría que haberme hecho mala sangre.
Sin embargo, dije “basta” y tomé la decisión de no seguir adelante con mi trabajo en el Zonal, harto del doble discurso de este diario, de su hipocresía, de pontificar en sus editoriales y notas de opinión una cosa para después hacer otra.
Es tanta la repugnancia que sentí por quienes posan como adalides de la libertad de expresión que me dije a mi mismo: “hasta aquí llegué”.
Quiero decir: hace más de 20 años que ejerzo el oficio de periodista; conozco perfectamente los condicionamientos que nos ponen para atenuar o directamente diluir nuestra vocación de contar y decir las cosas como uno cree que son, aun a riesgo de equivocarse.
En fin, en casi todos lados he comprobado (eso tan viejo pero siempre vigente) que una cosa es la libertad de prensa y otra la libertad de empresa.
Pero lo que viví en Clarín en los últimos tiempos superó todo… Gracias a Dios, ¡todavía tengo vergüenza!
Pero lo que ya no tengo es estómago para tragarme las cosas que hace este diario en nombre del periodismo.
A esta altura ya no puedo soportar tanto cinismo.
Como cuando desde un título o una nota se insiste en que no decrece el nivel del trabajo en negro y las condiciones laborales son cada vez más precarias, siendo que en todas las redacciones del Grupo se emplea a pasantes a los que se los explota de manera desvergonzada, obligándolos a hacer tareas de redactor por la misma paga que recibe un cadete, sin obra social ni vacaciones.
Es el mismo cinismo de despotricar contra la desocupación al tiempo que se lanzan a la calle nuevos productos sin contratar a trabajadores, duplicando y hasta triplicando el horario de los que ya están dentro de la maquinaria.
Es el mismo cinismo de presionar a redactores para que se conviertan en editores, bajo la promesa (falsa) de que “algún día” se les reconocerá la diferencia salarial.
Si, como se sostiene el martes 15 en la cotidiana carta del editor al lector, “son los medios y los periodistas los que deben regularse y actuar con responsabilidad democrática”, pues bien Sr. Kirschbaum, yo empiezo por esa tarea. Porque si Clarín tanto se rasga las vestiduras asegurando que respeta la libertad de expresión, ¿por qué sanciona a un periodista que vierte, ejercitando esa libertad de pensamiento, una opinión?
Tengo otras cosas para decirle a usted y a quienes lo secundan (si es que a esta altura todavía están leyendo…): la demonización que practica el diario a través de un “inocente” semáforo que cumple la misión de dividir al mundo en ángeles y demonios (según el interés ideológico o comercial del Grupo), ha llegado al nivel de un verdadero pasquín que nada tiene que envidiarle a las publicaciones partidarias.
Es peor todavía, porque éstas tienen la honestidad de reconocerse como expresiones de un partido político o de un espacio ideológico.
En cambio, Clarín se imprime bajo el infame rótulo de periodismo independiente…
En pos de engrosar la cuenta bancaria se ha perdido todo decoro.
Da la sensación de que los que se llaman periodistas o columnistas ya ni sienten un mínimo de pudor por haberse convertido en contadores del negocio mediático, desvividos por saber cuánto dinero ingresa a las arcas; lo único que les falta es salir con el camión de Juncadella.
Digo esto porque ha sido patética, en la misma carta del editor del martes 15, la reacción editorial contra otros medios periodísticos competidores que estarían atreviéndose a morder un pedazo del queso que el Grupo quiere deglutirse, como de costumbre, solito y solo, calificando a aquellos de miserables, travestidos y miembros de una jauría.
¡Después cuestionan a D’Elía o a Moyano por las palabras “ofensivas” que lanzan contra el periodismo independiente y democrático!
La mayoría de quienes me conocen saben de mi simpatía y hasta cierta militancia por el peronismo.
Pero también saben que no me une ningún tipo de relación con el gobierno, ni con su tan temido Observatorio de Medios, ni con los jóvenes de la Cámpora ni tampoco con sus “grupos de choque”.
La aclaración vale para que estén tranquilos y no piensen que durante estos siete años fui un agente infiltrado en el Zonal Morón.
Simplemente amo el trabajo periodístico, tengo pensamiento propio (aunque, qué le vamos a hacer…: no es el políticamente correcto) y un compromiso de honrar mi oficio.
A Ricardo Kirschbaum, a Ricardo Roa y a tantos otros que mandan les digo que estoy preparado para asumir lo que venga, porque no me extrañaría que las redacciones de otros medios empiecen a recibir llamados telefónicos pidiendo que se me prohíba trabajar de lo que soy.
Tan libre me siento, tan espiritualmente íntegro de poderles decir lo que les digo (aunque les resbale), que ya no me importa si la larga mano del Grupo le pone candado a mi futuro para no dejarme otra opción que trabajar como remisero o repositor de supermercado.
Me voy orgulloso de haber seguido aprendiendo lo que es vocación, oficio, dignidad y ejercicio responsable del buen periodismo.
Que me lo dieron los jefes de los zonales y un montón de amigos y compañeros a quienes no voy a nombrar para evitarles quedar marcados por mi cercanía afectiva.
Me voy avergonzado de la conducta de quienes deberían honrar el trabajo periodístico y no lo hacen.
Claudio Díaz

Sin conocer mucho de su vida, se ve que Fernando Lugo (elegido presidente de Paraguay ayer) siempre eligió los caminos dificiles.
Primero eligió ser sacerdote. Luego se interesó por la Teología de la Liberación, en tiempos de mucha rispidez con la jerarquía. Mas tarde fue ordenado obispo en una Diócesis altamente pobre y se dedicó a apoyar entre otras cosas a los campesinos sin tierra. Luego vio que su camino iba por la política. El vaticano no le aceptó la renuncia. Logró nuclear a varios sectores de la oposición.
Ayer fue elegido presidente del segundo país mas pobre de Sudamérica. Recemos para que Dios lo acompañe y lleve a Paraguay al lugar que se merece.


Una vez mas el tema de “estar adentro” o “estar afuera de la Iglesia”. Algo medio raro, pero muy recurrente en los blogs (y en los comentarios en este blog, ni les cuento). “Rome, dijiste A, no sos catolico”, “Escucheme Clavel, si piensa B, no diga que Ud es catolico”
Entonces, como soy medio repetitivo y no me canso de opinar, voy de nuevo en mi reflexión al respecto.
La Iglesia no es un club, donde si estás con la cuota al día pertenecés y sino estás afuera.
Tampoco es una empresa, donde si no compartís el modo o las ideas de tu jefe te echan.
Menos que menos es un cuartel, donde un desarreglo conlleva al calabozo y, tal vez, a la “baja definitiva de la fuerza”.
Esas son organizaciones humanas, cada una con sus formas que no viene al caso analizar acá.
La Fe es algo completamente diferente. Llega al fondo de la experiencia humana. Es personal, personalísima, la relación de uno con Dios, y los vaivenes, cambios, renovaciones que esa relación va tomando a lo largo de la Vida.
En el marco de esa Fe (la Fe es lo impotante) uno decide, tal vez, creer en determinada religión. Generalmente uno la recibe de los padres o de la escuela y, mas de grande, la revisa, le da nueva forma, la madura (la Fe, eh, que es lo importante).
En la Iglesia católica en particular se cree en ciertas cosas. Cuestiones de Fe, que se le dicen (que es lo importante). Es dificil pensar que quien no crea en esas cosas pueda llamarse católico. Digamos, las cuestiones de Fe son la esencia de esa creencia religiosa. No creer en que Jesus es Dios, o que resucito al tercer dia o alguna cosa mas, es directamente, elegir no ser catolico. No conozco nadie que no crea en eso que diga que es católico.
Luego están las cuestiones de moral y costumbres. Que son las contenidas en el Magisterio Ordinario. Son cuestiones que pueden ir cambiando con el paso del tiempo. Después algunos tambien hablan de Magisterio Ordinario Definitivo, como una especie de cosas no de Fe, pero que no pueden cambiar. La realidad es que nadie sabe a ciencia cierta que cosas son abarcadas por ese definitivo. De hecho, hay cambios producidos en estos ultimos 50 años en La Iglesia que generaron cismas en algunos casos o que, en el menor de los casos, dejan pensando y estudiando y dando vueltas al asunto una y otra vez a mas de uno. Consecuencia de esa intención de que “todo cierre”, de que no haya “contradicción”.
Bien, una vez más mi postura: La Iglesia enseña cosas dentro de su magisterio ordinario. Esas cosas pueden cambiar. Si yo dijera que la Iglesia enseña otra cosa (por ejemplo en una catequesis) seria un mentiroso. Si yo dijera que la Iglesia está equivocada y la razón la tengo yo (en algún caso en el que disienta) sería un soberbio. Pero, a conciencia, se puede (y creo que se debe) tener ese disenso interior si uno cree que la cosa va por otro lado. Respetando lo que la Iglesia enseña. Pero esperando pacientemente porque algún día ese cambio llegue. Y proponiéndolo, obviamente.
Bien, esa postura de ninguna manera puede a uno dejarlo fuera de la Iglesia. Incluso uno puede estar equivocado. Y tal vez cambie de opinión mas adelante. Pero uno quiere lo mejor para la Iglesia. Y si uno cree que la cosa va por aquí, sería un error solo acatar. Muchos santos se plantaron y las cosas luego cambiaron (por el bien de la Iglesia).
Al principio me llamaba la atención tanto comentario respecto a eso de “estas afuera”. Hoy ya no le doy importancia. Me da un poco de lástima, si, que alguien tenga que constantemente decir “adentro”, “afuera”, para que la seguridad en la que se basa su vida y su Fe no corra riesgos ante el “hereje”. Yo elijio que la seguridad de mi vida y mi Fe no se basen en las reglas “sin contradiccion”. Porque incluso dependería del Papa de turno y así vemos como esas posturas radicalizadas sobre las normas terminan en lefebvristas, sede-vacantistas, etc.
No. Mi Fe en Dios no se siente “en peligro” por los comentarios o dudas de algún teólogo (o blogger). Y ojo, gracias a Dios que hay teólogos estudiando y revisando y madurando nuestra teología. Mi Fe en Jesús va por otro carril. Sin miedo a que me la cambien. Dandole cabida a todos los que (aún equivocados) quieren crecer, renovar, refrescar la Iglesia. Lo que no quiere decir que uno desprecie la tradición o la otrodoxia. Por favor!
La pertenencia a la Iglesia va por otro lado muy diferente y muy lejano a “aceptar” o no ciertas reglas. La Fe (que es lo mas importante) y las obras marcan nuestro camino. Nuestra pertenencia.
Menos miedo. Viene bien.

¿No les resulta extraño que de golpe a ciertos argentinos les da por hacer secuestros express y los hagan todos en el lapso de un mes…luego les da por aseisnar a ancianos y matan 5 en 2 semanas (antes y despues nada)?. De pronto deciden los alumnos agarrarse a las trompadas en las escuelas generando una “ola de violencia escolar” de… 1 semana y media. En esta semana y la anterior, a los argentinos nos da por quemar pastilzales y llenar de humo la ciudad…
A ver. Las cosas pasan, no se inventan. ¿Pero no les llama la atencion esas “rachas” de temas recurrentes que los medios arman?

El otro día un amigo me decía que mis críticas al Gobierno no se notaban. Como que yo defendía ciertas cosas y criticaba otras, pero a las defensas les ponía mucho mas entusiasmo que a las críticas. Tal vez tenga razón. Y tal vez ni yo mismo sepa (quizás si) el por qué.
Bien, el apoyo al Gobierno de hace unas semanas (apoyo no 100%, pero apoyo al fin) trató se ser explicado en este post. Apoyo a un tema coyuntural que yo leí de determinada manera (y que sigo sosteniendo). Apoyo que no estuvo comprado por un chori sino pensado y repensado, debatido y meditado. Y creo que es correcto, desde mi punto de vista.
Ahora llega el momento de pedirle al Gobierno más. Más de lo que se hizo. Y empezar a hacer lo que no se hizo. No con cacerolzas pidiendo que se vayan. Tal vez sin llegar al idealismo de “salir” del sistema (como plantea Jack), ya que creo que es una utopía en los tiempos que corren (aunque que lindo sería). Pero sí pidiendo por menos corrupción, mas y mejor redistribución y mejoras en serio no sólo para la clase media sino también para la clase trabajadora y obrera. Y para los chicos.
El próximo 22 de Abril, marcha a Plaza de Mayo. Por un lado, acompañando a la CTA en reclamo por una justa redistribución (de esas retenciones que defiendo y de otros ingresos) y por la paritaria social. Por el otro, acompañando al Movimiento de los Chicos del Pueblo, bajo el lema “Ni un pibe menos. El Hambre es un crimen”. Y creo que el Gobierno tiene mucho por hacer en eso de calmar las necesidades y el hambre de muchos niños en este país.
¿Se puede ir a una marcha defendiendo al Gobierno y a otra reclamándole cosas? Si. No todo es blanco y negro.


Fue un fin de semana de esos que sale todo bien.
El Sábado arrancó el torneo para El Lobo (el equipo en el que juego). Torneo número 13, equipo con promedio de edad mayor a 30 y rivales que apenas superan los 20. Y victoria 4-1 en el debut.
Fue 12/4 (aniversario de novios con Lucre) y por la noche tuvimos festejo de cumple de Luli con la primer tocada de Vitró del año (con el debut del flaco en percusión).
Domingo, triunfazo argentino en la Davis que nos deja en semifinales una vez más y luego…LA PRIMER VICTORIA ACADEMICA DEL TORNEO. Buen debut de Chocho y por ahora afuera de la promo.
Por la noche, reunión, proyecto, muchas ganas, esperanza…
Como verán… 10 puntos

Y de hace tiempito, pero recién me enteré a partir de su comentario. Ya tenía el de poesías (Clavel del Aire), pero se lanzó con su nuevo espacio, que seguro promete mcuho.