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La iglesia habla: “Una tierra para todos”

13 September, 2006

Si bien sin leerlo aun, creo que todos recibimos con agrado la publicación por parte de la Conferencia Episcopal Argentina del documento “Una tierra para todos“, donde se destaca que la tierra es un bien social.

El mismo está dividido en 5 grandes secciones
– Enfoque bíblico
– Concentración y acceso a las tierras
– Problematica de las tierras indigenas
– Problematica en los titulos y viviendas urbanas
– Propuestas

Lo presentaron Mons. Marcelo Melani SDB (obispo de Neuquén, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Aborigen y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social) y Mons. Jorge Lugones SI (obispo de la Nueva Orán y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Aborigen). Estuvieron presentes Mons. Jorge Casaretto (presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social) y representantes de Cáritas Nacional y de la Universidad Católica Argentina

Haciendo click aqui, un resumen del documento.

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7 comments

  1. La manera en que los medios han desinformado esta semana sobre el documento “Una tierra para todos” -que no he leído, ni pienso leer- hace necesario hacer algunas precisiones sobre su “validez”:

    1.- Para que un documento de una conferencias episcopal tenga la validez de un magisterio auténtico, y pueda ser publicado en nombre de la Conferencia misma, es necesario que
    – sea aprobado por la unanimidad de los miembros Obispos
    – o que, aprobado en la reunión plenaria al menos por dos tercios de los Prelados que pertenecen a la Conferencia con voto deliberativo, obtenga la revisión (recognitio) de la Sede Apostólica.

    2.- Ninguno de los requisitos mencionados se ha cumplido en el caso de “Una tierra para todos”. Luego, carece de validez magisterial propia. Y en la medida en el documento aborde cuestiones de índole prudencial y/o técnica, es una opinión más, tan discutible, en la Iglesia, como cualquier otra.

    Cordiales saludos.


  2. Ojo, cuando dije “La iglesia habla” no es porque porque habla dice la posta. Soy el primero en decir que se puede disentir. Pablo en este caso nos muestra que prefiere ni leerlo. Valido por cierto…

    Yo iba a que uchas veces s eoye decir que esta CEA se calla…en este caso no fue asi…

    Y particularmente me gusta que la Iglesia hable al respecto de estos temas tan importantes y tan jugados.
    Obviamente, como no son del agrado de muchos basta con decir que no es magisterial yu listo, no? jejeje…


  3. Rome:

    Hablé de lo que leí esta semana en los medios de comunicación social –Clarín e Infobae, en especial-, no sobre lo tuyo. Lo que sí es muy claro, en el caso de este documento, es que no habla en nombre de la Conferencia Episcopal Argentina, porque no reúne las condiciones necesarias para poder ser considerado tal. Lo lamentable es que los medios pretendan vender gato por libre y hacerlo pasar por tal. Pero, como dijiste alguna vez, los medios publican m…..

    Obviamente hay un disenso legítimo en la Iglesia y este documento, que no tiene validez magisterial propia, es un ejemplo paradigmático al respecto. Al contrario, el disenso respecto del Magisterio –tal como expliqué tiempo atrás- no sólo es moralmente ilícito, sino que a veces configura un delito desde el punto de vista canónico.

    Insisto en algo que se desprende de los requisitos que mencioné en mi anterior mensaje: EL DOCUMENTO NO EXPRESA UNA OPINIÓN DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA. Y NO SIENDO MAGISTERIO AUTÉNTICO, CARECE DE FUERZA VINCULANTE.

    Sobre el contenido, no puedo opinar porque no lo leí. Tampoco tengo mucho interés en hacerlo. Entre documentos auténticamente magisteriales y otros que no lo son –a pesar del periodismo- doy prioridad a los primeros. El tiempo es un bien escaso…

    Cordiales saludos.


  4. No leí el documento. Si tengo tiempo, lo haré. En todo caso, vale la pena aclarar que para el magisterio moralmente vinculante, la propiedad privada no es un bien social: es un derecho que “tiene” una función social, pero que “no es” una función social. Tiene una función social, pues como derecho está subordinado al destino universal de todos los bienes, que es lo primero. Pero no es una función o bien social, pues en tal caso dejaría de ser privada. Naturalmente eso no impida que puedan existir legítimamente algunos bienes sociales – propiedades comunitarias, propiedades estatales – pero naturalmente se trata de algo distinto a la propiedad privada, que en sus justos límites debe ser respetada, como garantía de justicia, de libertad, de eficacia y de paz social. Si el documento dice que la tierra es un bien social, eso es contrario al derecho natural y también al magisterio social de la Iglesia, sobre todo en un punto tratado admirablemente por Pontífices como León XIII, San Pío X, Pío XI, Pío XII y Juan Pablo II.

    No opino sobre el resto, pues como dije, no leí el documento. En todo caso, no veo inconveniente en que se reconozca a comunidades aborígenes ciertas tierras – incluso bajo régimen parcial de propiedad colectiva – o que se advierta sobre los peligros de una extranjerización de la tierra contraria al bien común, aunque ambos puntos son estrictamente prudenciales y opinables, razón por la cual su solución técnica no puede hacerse pasar como “única solución católica”. Pero en cualquier caso debe hacerse nin negar ni de hecho ni de derecho, la propiedad privada en sus límites adecuados, ni alentando indigenismos separatistas, ni fomentando una colectivización generalizada de la tierra

    Fernando


  5. Les paso una excelente reflexión sobre este tema de Augusto Padilla, cuya página debe leerse regularmente en forma obligatoria (www.catapulta.com.ar)

    15/09/06 – LA IGLESIA ARGENTINA PROVOCA LA GUERRA SOCIAL

    Otra prueba ha dado la Iglesia argentina de que ha renunciado a su misión sobrenatural, para incursionar en la demagogia más ramplona, pero no por ello menos peligrosa. La malhadada Comisión de Pastoral Social, que preside el bobalicón y frívolo Casaretto -¿lo rondará el Dr.Alzheimer?- ha reflotado la cuestión de la reforma agraria, en cabal demostración de ignorancia y estupidez.

    Es que “el problema de la reforma agraria y de la tenencia de la tierra” no existe, salvo en el cacumen -no muy desarrollado por cierto- de algunos sociólogos que no vieron una vaca en su vida o de esta ralea de eclesiásticos metomentodo que nos trajo el Vaticano II, y que no parece ser fácil de erradicar a pesar de los insistentes llamados a persistir en la vocación sacerdotal que les ha hecho Roma. (A veces, pido al Espíritu Santo que sople con mucha mayor fuerza…).

    Lo que desvela a la famosa Comisión parece ser la situación de los “pueblos originarios” y de “los pequeños productores”, más “la preocupación por las compras que realizan los extranjeros” de nuestros campos.

    Sobre los primeros, todavía algunos creen que, por ejemplo, que Salta sigue manejada por Don Robustiano Patrón Costas -que bien los cuidaba en su formidable ingenio- ,cuando hace años que las familias tradicionales han dejado de ser “terratenientes” y sus propiedades no pasan de algunos miles de hectáreas, que en muchos casos, son cerros de difícil acceso, donde lo único que crece es el cardón. El Código de Vélez, por otra parte, dividió las grandes propiedades, en proporciones que más de un reformador no se hubiese atrevido.

    Los aborígenes hoy están explotados por punteros partidistas, que cambian el voto por un par de zapatillas o por los envilecedores “Planes Trabajar”. Estos malhechores sustituyeron a quienes eran sus protectores naturales, el Estado Argentino y especialmente la Iglesia Católica, que hoy los han abandonado. Con arcas fiscales repletas, el Estado ha preferido solventar la clientela política del Gran Buenos Aires y por su parte la Iglesia, al desertar de su labor misionera -porque todas las religiones conducen a la salvación*- los envuelve con propaganda tercermundista, abono de la subversión.

    Los jesuitas -los de San Ignacio, los del Guayrá- sí que hicieron maravillas con los indios indolentes, acostumbrándolos a trabajar, enseñándoles artes y oficios, incluidos los militares. (Y si no que lo digan los rapaces “bandeirantes” que dejaron el cuero a manos de anónimos capitanejos).

    Por su parte “los pequeños productores” pueden ser apoyados y subsidiados por los Ministerios respectivos, a los que podrían sumarse las ONG que no abriguen segundas intenciones. Pero claro, esto es casi angelismo, habida cuenta de que para el régimen Kaponesco, las personas cuentan en tanto que votan.

    Dislate mayúsculo es oponerse a la compra de tierras que hacen los extranjeros, que no siempre lo hacen por meras razones comerciales, sino porque nuestro país les gusta y alguno me dijo que, con todos sus defectos, la Argentina era un país digno de vivir. (Claro que no estaba el Verrugo en Balcarce 50.) ¿A quién le darían las tierras de Ted Turner en Traful? ¿A los mapuches chilenos, que desalojaron a nuestros tehuelches, de los que ya no quedan rastros? ¡Por favor, monseñoretes de la bendita Comisión! La Argentina no es lo mismo que Brasil o Ecuador. Aquí tan sólo el 10% de la población vive en zonas rurales, propiamente dichas, por si no lo saben. (Conozco a los indios ecuatorianos que la pasan muy bien, con ayuda del Gobierno)

    Los pobres, los auténticos, están bien cerca: son los chicos del Gran Buenos Aires, a los que no se les brinda escuela ni protección, librándolos a su suerte y a las drogas, ya que ni siquiera sus padres los atienden, prostituidos como están por el formidable aparato de subsidios que pagamos todos nosotros, que los ha conducido por el camino de la holgazanería, etapa previa del alcoholismo. Por esas almas deberían ocuparse y preocuparse, monseñores.

    El mamotreto que presentaron los ineptos sucesores de San Pedro, solo servirá para encender la llama de la guerra social. Algo de eso sabe su inspirador, el Licenciado y Doctorísimo Agustín Salvia, un neo marxista que recaló en México en los años duros -algo estaría haciendo-, y volvió cuando ya no sonaban los tiros. Este personaje siniestro es el actual Director del Observatorio de la Deuda Social Argentina, rocambolesco título del engendro que funciona -con costos desconocidos- dentro de la Universidad Católica Argentina y creado a instancias del Director Ejecutivo, ese menesteroso intelectual que se llama Joaquín Ledesma,“animus currandi”, naturalmente, como todo lo que hace este vivillo. En el próximo número ambos dos recibirán sendos rapapolvos. A tener paciencia, pues y no desesperar, amable lector.


  6. Lei Catapulta ya que lo habia recomendado Cruz y Fierro. Y, obviamente, me lleve la triste sorpresa (sorpresa??) de que lo lei alli me parecia muy triste


  7. Torque1492, tenes un pedo en la cabeza… No coincido con la iglesia tampoco pero vos tenes mierda en el mate.
    Saludos.



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