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Programa

18 January, 2007

Por Jose Antonio Pagola para Eclesalia.

Antes de comenzar su relato evangélico, Lucas quiere presentar de manera clara el programa de Jesús, que enseguida irá exponiendo a lo largo de su escrito. Le interesa mucho, pues ése es precisamente el programa que han de tener ante sus ojos los que le siguen.

Según Lucas, es Jesús mismo quien selecciona un pasaje del profeta Isaías y se lo lee a los vecinos de su pueblo, para que puedan entender mejor el Espíritu que lo anima, las preocupaciones que lleva dentro de su corazón y la tarea a la que se quiere dedicar en cuerpo y alma.

«El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me ha ungido». Jesús se siente «ungido» por el Espíritu de Dios, impregnado por su fuerza. Por eso, sus seguidores le llaman ahora «Cristo», es decir, «Ungido», y, por eso, se llaman ellos mismos «cristianos». Para Lucas, es una contradicción llamarse «cristiano» y vivir sin ese Espíritu de Jesús.

«Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres». A Dios le preocupa el sufrimiento de la gente. Por eso, su Espíritu le empuja a Jesús a dejar su pueblo para dar la Buena Noticia a los pobres. Ésta es su gran tarea: poner esperanza en los que sufren. Si lo que hacemos y decimos los cristianos no es captado como «Buena Noticia» por los que sufren, ¿qué evangelio estamos predicando?, ¿a qué nos estamos dedicando?

Jesús se siente enviado a cuatro grupos de personas: los «pobres», los «cautivos», los «ciegos», y los «oprimidos». Son los que más dentro lleva en su corazón, los que más le preocupan ¿Qué ha sido de «la gran preocupación» de Jesús? Aquí no hay escapatoria posible. La Iglesia es de los que sufren, o deja de ser la Iglesia de Jesús. Si no son ellos quienes nos preocupan, ¿de qué nos estamos preocupando?

Jesús tiene claro su programa: sembrar libertad, luz y gracia. Esto es lo que desea introducir en aquellas aldeas de Galilea y en el mundo entero. Nosotros podemos dedicarnos a juzgar y condenar la sociedad actual; podemos discutir de todo; podemos lamentarnos de la indiferencia religiosa. Si seguimos el programa de Jesús, nos sentiremos llamados a poner en el mundo libertad, luz y gracia de Dios. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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20 comments

  1. Jodido, Rome, no perteneces a ninguno de los cuatro grupos! Probaste con el budismo?

    Por otro lado, entre los más pobres, yo en lugar de libertad, luz y gracía, introduciría un poco de comida, salud y educación.

    Dios puede esperar un poco.


  2. Mysterio = Groso.


  3. Pablo Donadio: la ecuación Mysterio= Groso, se refiere a mí? No creo, porque mi apellido se escribe con doble s. De cualquier manera, sería bueno saberlo. Yendo al tema, se trata de un típico artículo de Eclesalia: el cristianismo como idea. O mejor: como ideología. La ideología de la “promoción humana” sin Dios. Sí, porque de Dios no habla nadie ahí. Y si hablan de la Iglesia es para criticar al Papa y a los Obispos. Ya no se habla de religión sino de “espiritualidad”. Ni de fe sino de “justicia”. La esperanza es meramente humana y la “solidaridad” reemplazó a la caridad. Eclesalia no es un sitio recomendable. Por lo menos para mí: nadie pierde nada si no lo lee.


  4. y si Dios es el pan, la salud y la educación?


  5. Ele: Entonces Dios será la Democracia, ya que con ella se educa, se come y se cura ¿no?


  6. mmm… no en esta democracia.. no todos


  7. Ele: ¿Esta?. ¿Es que hay alguna Democracia que puedas llamar “Dios”?.
    El punto es que ninguna República, Democracia, País, sistema, partido, persona, caudillo, líder, parlamento, rey, o grupo de ningún tipo, naturaleza, especie, forma o contenido de este mundo puede equipararse a Dios. Como dice la propaganda, hay cosas no se compran con Visa.
    De ahí la ironía de querer, otra vez, reducir el mensaje evangélico a una cuestión socio-económica cualquiera.
    Miguel Grosso va a tener que agregarse una “s” a u apellido. Es Grosssssso en serio!.
    Un saludo


  8. Miguel: No, no era para vos lo de groso, vos ya tenés tu apellido, no seas egoista…jeje.
    Y una cosita sobre el tema: Por qué tanta gente ve estas cuestiones de forma dicotómica… religión/espiritualidad, fe/justicia, solidaridad/caridad. Nadie reemplaza las cosas… como dijo la siempre lúcida Ele… no pueden (para mí claro que si) ser lo mismo? Hablar de Dios no es hablar de los hombres, de sus esperanzas y necesidades, de sus alegrías o sufrimientos? Qué es lo difícil de entender?
    Y otra cosa… si el Papa o los ovispos hacen o actúan de manera criticable… no estaría bien criticarlos… qué, por ser autoridades hay que solo acatar? eso huele a servidumbre, no a pueblo de Dios.


  9. Muret: Era MasterCard.


  10. Bueno Pablito: Se ve que volviste con ganas de bardo nomás.
    Resulta paradójico que en la era de la comunicación estemos cada vez menos comunicados todos.
    Veamos: Estoy de acuerdo con vos en que no debe verse como dicotomía la fe/justicia, religión/espiritualidad, solidaridad/caridad, etc. Y también en que hablar de Dios es hablar de sus esperanzas, alegrías y sufrimientos.
    Pero de alguna manera misteriosa, las palabras se han transformado en banderas, y nadie sabe ya lo que el otro quiere decir.
    No puede dejarse de lado que estas banderas a veces ocultan cosas de colores muy diferentes a los enarbolados. Un ejemplo (y no es por polemizar, sino porque me parece ilustrativo) es el de llamar “República Democrática Popular” a dictaduras comunistas (o de cualquier otro tipo), o decir que “Con la Democracia se come, se educa y se cura” o algo parecido. Se abusa de las palabras. No soy sociólogo, pero creo que es porque todos tenemos poca coherencia a la hora de usar las palabras. El discurso se ha perdido y decimos cosas “políticamente correctas”, en base a una especie de censura social que nadie conoce a ciencia cierta quién la aplica.
    Va un ejemplo: A mí, que el Diputado Bonasso impugne a Patti me rompe los quinotos. No porque quiera especialmente a Patti (que no me lo banco mucho tampoco), sino porque una y otra vez se está utilizando un discurso para lograr fines poco claros, por lo menos. Lo mismo con el “Museo de la Memoria”. Eso hará que, cuando diga esto, inmediatamente me van a tirar por la cabeza los esquemas que cada uno tiene en la cabeza: Facho, que los 30000 desaparecidos, que soy antidemocrático, y un largo etcétera. Y si te fijás bien, yo nunca dije algo parecido.
    Bueno, lo mismo pasa con esto de la opción por los pobres o el post de Grosso. Si lo critico, inmediatamente soy un plutócrata, ricachón, capitalista salvaje que egoístamente exploto al pobre mientras me doy una vidurria de aquellas en Europa o Punta del Este. Y nada que ver. Simplemente digo: ¡Cuidado! No sea que estos que levantan la bandera de los pobres en realidad sean tanto o más culpables que los “capitalistas” de este estado general de cosas.
    Claro que me vas a preguntar con toda lógica: ¿Pero del otro lado no pasa lo mismo? Claro que sí. Sólo que de pique nomás llamar “el otro lado” a quien no piensa como yo me hace entrar automáticamente en esa dicotomía que vos mismo denuncias.
    Porque la religión (la católica por lo menos, que es la que mejor conozco) es mucho más abarcativa que la simple o mera dimensión humana. Automáticamente te va a hacer trascender (si la vivís bien) y acercarte más a Dios. Ese acercamiento tiene muchos caminos y hay gente para que recorra todos ellos. La última meta será, entonces, la contemplación. Y para que veas lo que decía al principio, la misma palabras “contemplación” va a hacer que muchos arruguen el seño y pongan cara de asco, entendiendo que lo “políticamente correcto” es hacer acá y ahora lo necesario para lograr el Reino. Y si lees de vuelta verás que lo que puse no contradice en nada esta acción acá en la tierra.
    Otro ejemplo es lo de la crítica. Nadie dice que no se puede criticar a los Obispos o al Papa. Sólo que hay criticas y críticas. Muchas de ellas tienen las banderas a la que me referí antes. No es lo mismo la crítica de Lutero que la de San Carlos Borromeo.
    Para salir de esta dialéctica que ve dicotomías en todos los discursos, no hay que hacer dialéctica en sentido contrario, sino lo contrario a la dialéctica. Y en vez de ver la historia como un avance de fuerzas contrapuestas, verla en sentido lineal, con un principio y un fin concreto, como la historia de la Salvación, más comprehensiva, abarcativa, en donde la religión contemple y abarque todas estas actividades distintas, hacia un solo fin.
    Vos decís, por ejemplo “Esto huele a servidumbre, no a Pueblo de Dios”. Pero esa es otra confusión. Jesús vino a servir. Se hizo servidor. Hay que servir y hacerse servidor de los demás. El Papa mismo se llama “Siervo de los Siervos de Dios”. Otro refrán famoso es ese que dice que para saber mandar primero hay que saber obedecer. Y el grito que catapultó a Satán fuera del Paraíso es “Non serviam” No serviré!!.
    Saber servir: Esa es la clave. Y para ello, es imprescindible, absolutamente necesario, condición absoluta, conocer a la Iglesia, sus dogma, sus Encíclicas, su Tradición, su Magisterio en otras palabras. Eso es conocer a Cristo. Y la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo. Por eso la formación es fundamental a la hora de poder servir. El Pueblo de Dios, ES servicio.
    Termino: Las estructuras que muchas veces se denuncian y que dan pie a discusiones como éstas, no fueron armadas ni mantenidas por la Iglesia. Fueron contraídas a sus espaldas y contra todo su Magisterio. Hoy la sociedad está alejada de Dios. Y por eso sufre. Hay que hacer conocer a Dios.
    No al Dios de los pobres. Ni al Dios capitalista, ni al Dios de los ricos, ni, ni, ni.
    A DIOS. Punto. Mucho más grande que cualquier estructura social o condición humana. “El resto se os dará por añadidura” dice Jesús.
    Bueno, se ve que me estoy sacando la abstinencia de discusiones que motivaron la ausencia de Rome. Impriman esto y así pueden dormirse sin poblemas esta noche.

    Gracias por el chivo de MasterCard. Tenés razón.


  11. Una cosa no quita a la otra, Don Mysterio. Pretender que los pobres necesitan sólo comida, salud y educación, es tan infantil como creer que sólo les basta con libertad, luz, y gracia.
    Si alguna vez hizo alguna labor voluntaria en villas o barrios de emergencia, seguro se acuerda que lo material es lo primero a proveer; pero seguramente también recuerda que la miseria de algunos alcanza mucho más allá que el plato de comida o la vacuna para los pibes.
    Como lo veo medio alérgico a lo religioso (supongo que carece de prejuicios, por favor), le recomiendo un antiguo post del amigo Jack (http://jugodeladrillo.blogspot.com/2006/05/otra-mirada-sobre-los-piqueteros-y.html). Un enfoque totalmente materialista del tema, pero bastante realista, y aún desde el materialismo, deja entrever que la comida no garantiza la salud; la salud no garantiza la educación; y la educación no garantiza que tomen conciencia de que SON más que las circunstancias que les toca vivir.
    Comida, salud, y educación, son las promesas que hacen todos.
    La libertad, la luz, y la gracia, no la da cualquiera.

    Amigo Grosso: lo mismo, caballero, una cosa no quita la otra, y el hecho de que Eclesalia haga hincapié en un aspecto de nuestra fe, no implica que no vivan el resto. Por lo menos, a mí no me consta … ¿y a voçê …?


  12. Muret, te quiero. Diche esto: No me saques de contexto, lo de servir no fue en la línea que vos desgranás, fue en cuanto a la sumisión de iguales por poder, no de hacerse servidores de otros (digamos hermanos). Ponete las pilas. Y desde que leo historia antigua que las palabras son también banderas… dejá de joder. Después, eso de que “el discurso se ha perdido y decimos cosas políticamente correctas” no es así, al menos no para generalizarlo. Otra, tenés razón con lo de Patti, pero ese ser nefasto tendría que haber estado preso mucho antes de ser candidato a nada. Y no seas sensible, nadie dice que seas ricachón o capitalista salvaje. Y seguro que muchos de los que levantan la bandera de los pobres se cagan en ellos, pero seguro que son menos que los que tienen una fundación en su empresa que le da de comer a la gente que vive sobre el río al que su empresa tira tóxicos, digamos. Más allá de todo esto yo creo que hay mucha más gente que piensa en los demás y entiende su ombligo no como algo egoísta sino como un gesto de que nacimos dependiendo de otro, y que salvar solo nuestra quintita sería una mierda. Aquí entiendo el SERVIR.
    Finalmente, no quiero sacarte de contexto, pero como dirías vos: “Ojo” con la palabra contemplación, porque parece que contemplar es sólo eso… contemplar, mirar, observar, pero no hacer.
    Abrazo.
    Pablo


  13. Milkus, muy bueno lo de la juntada. Me hubiera encantado estar pero estaba de vieje (nadie me invitó igual). Festejo eso de poder verse las caras.
    Salutte.


  14. Totalmente, Milkus, mi comment quiso decir “primero lo primero”, eso es todo. Igual lees bien entrelineas, si bien me gusta seguir a Jesús, lo considero el mejor espejo moral en el cual mirarse, sin estar tan seguro de creer en Dios. ¿Seré Evangelista? No, ellos creen en otro dios, el dios “billetín”, y tampoco creo en él.

    Por otro lado, meditaba releyendo este post… ¡Que soberbia, arrogarse el derecho de conocer a quienes fue enviado Jesus! Ciegos, oprimidos, etc… Raro en seguidores de una religión que ha encontrado en su carácter de ecuménica una de las razones de su supremacía.

    En efecto, desde el principio el cristianismo se deiferenció de otras religiones de la época en considerarse una religión única, pero abierta a todos los hombres de la tierra. En aquella época esto se referiría a todos los pueblos y naciones.

    En el mundo de hoy, tan comunicado que sé si mi amigo japonés que no conozco se despertó resfriado porque anoche hizo frío, el concepto de “todos” es hasta más amplio.

    “…Jesús se siente enviado a cuatro grupos de personas: los «pobres», los «cautivos», los «ciegos», y los «oprimidos»…”

    Nada que ver. Jesús es enviado a TODOS. Ricos, pobres, ciegos, sordos, videntes, futbolistas, bomberos, Menem, actores, adiestradores de perros, zurdos, fachos, apolíticos, sic ad infinitum.

    Todos es todos. Si a vos (eclesalia) te parece que hay que empezar por los pobres y oprimidos me parece bárbaro, pero al Opus Dei(o a los dominicos) les parece que hay que empezar por los de “arriba” y (otras objeciones al Opus al margen) ese enfoque no está mal, los ricachones tambien son ovejas que necesitan sus pastores… Lo que está mal es arrogarse el “Jesus vino por nosotros”, porque me parece que es exactamente lo contrario a lo que él predicaba…

    En ese sentido, adhiero a la postura histórica de Rome, defensor por ejemplo, de la misa carismática pero sin denostar por eso al que elije adorar a Dios en latín y con el cura (tonsurado) de espaldas. O al que elige, como el amigo Mysterio, honrarlo solo por las dudas, y nada mas que con sus obras.

    Saludos a todos menos a Pablo.


  15. Incluso voy mas lejos… me vienen a la mente tres enormes intérpretes del mensaje de Jesus, que no pertenecieron a ninguno de esos 4 grupos, ni orientaron especialmente su labor hacia ellos: Tomas Moro, Erasmo de Rotterdam, Marcelino Champagnat. Teólogo, Pensador, Educador… O sea, el propuesto por eclesalia es UN camino, pero no EL camino… Por suerte, los caminos son inagotables!!


  16. Mysterio: Totalmente de acuerdo con vos. Si Pablo Donadío no estuviera tratando de sacarse el dedo de Rome, lo habría entendido así.
    Pero dejame agregar algo: Eso es justamente a lo que me refería cuando mencioné las banderas. Ayer leí una frase de Santa Teresa de Calcuta: “Los pobres no son aquellos que no tiene bienes materiales, sino aquellos que no conocen a Dios”.
    Saludos y espero que Pablo se haya podido sacar el dedo…


  17. Mysterio: si me das tu mail la seguimos por ahí. hay un par de puntos que … bueno, todos tenemos un día en que mandamos fruta ¿no?


  18. Mi mail es un idem.


  19. El mío no. Sabés cómo mandar un mail? 😛


  20. Conviene recordar aquí que entre Marta y María, Jesús elogió la contemplación de María como la “mejor parte”. La tradición católica siempre ha considerado a que la contemplación tiene primacía sobre la acción. Y cuando la acción consiste en entregar a otros lo contemplado -contemplata aliis tradere- se desarrolla el modo de vida más excelente, según Santo Tomás.

    Pero las cosas no son así para el pensamiento marxista, que da primacía a la praxis sobre la contemplación; y entiende a la primera no como acción buena en sentido moral, sino como simple poiesis, es decir, transfirmación exterior y utilitaria de la realidad.

    Una vez más el marxismo muestra se muestra como “intrínsecamente perverso” (Pío XI), y destaca por su radical incompatibilidad con la vida cristiana, al subvertir los valores evangélicos.

    Cordiales saludos.



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