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Primer Santo Brasileño

9 May, 2007

La visita de Benedicto XVI a Brasil tiene como eje central la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, Brasil (se hace cada 10 años, las anteriores fueron en Río, Medellín, Puebla y Santo Domingo).

Pero el Viernes 11 (aniversario acá en Argentina del asesinato del Padre Carlos Mugica), el Papa canonizará en San Pablo al primer santo brasileño, que fue franciscano y se llamó Antonio De Santa Ana Galvão.

Fray Galvão consagró su vida a los afligidos, a los enfermos y a los esclavos de su época.

12 comments

  1. Que Dios bendiga al Santo Padre, y que este nuevo santo elevado a los altares sea modelo y ejemplo para los católicos, y otra eficaz intervención en el cielo para la cristianización y pacificación de Latinoamérica! Recemos por esta visita del Santo Padre y por sus frutos!


  2. Fray Galvao es el santo mais grande du mundo!


  3. Nueva polémica con Brasil!! Antes Maradona-Pelé.
    Ahora… No me van a comparar a este Brazuca ignoto con El Gauchito Gil… Por favor!!! Aguante Argentina, El Diego y Perón!!


  4. Homilía pronunciada por Benedicto XVI este viernes en el Campo de Marte de Sao Paulo en la misa de canonización del beato Antônio de Sant’Ana Galvão, O.F.M., presbítero, fundador del Monasterio de las Concepcionistas «Recolhimento da Luz», (1739-1822), primer santo nacido en Brasil

    * * *

    Señores Cardenales
    Señor Arzobispo de São Paulo
    y Obispos de Brasil y de América Latina
    Distinguidas autoridades
    Hermanas y Hermanos en Cristo,

    «Bendeciré continuamente al Señor / su alabanza no dejará mis labios» (Sal 33,2)

    1. Alegrémonos en el Señor, en este día en el que contemplamos otra de las maravillas de Dios que, por su admirable providencia, nos permite saborear un vestigio de su presencia, en este acto de entrega de Amor representado en el Santo Sacrificio del Altar.

    Sí, no dejemos de alabar a nuestro Dios. Alabemos todos nosotros, pueblos de Brasil y de América, cantemos al Señor sus maravillas, porque hizo en nosotros grandes cosas. Hoy, la Divina sabiduría permite que nos encontremos alrededor de su altar en acción de alabanza y de agradecimiento por habernos concedido la gracia de la Canonización de Fray Antonio de Sant’Anna Galvão.

    Quiero agradecer las cariñosas palabras del Arzobispo de São Paulo, que fue la voz de todos vosotros. Agradezco la presencia de cada uno y de cada una, quiera que sean moradores de esta gran ciudad o venidos de otras ciudades y naciones. Me alegro de que a través de los medios de comunicación, mis palabras y las expresiones de mi afecto puedan entrar en cada casa y en cada corazón. Tengan certeza: el Papa os ama, y os ama porque Jesucristo os ama.

    En esta solemne celebración eucarística fue proclamado el Evangelio en el cual Cristo, en actitud de gran arrobamiento, proclama: «Yo tebendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas a los sabios y entendidos y las revelaste a los pequeños» (MT 11,25). Por eso, me siento feliz porque la elevación de Fray Galvão a los altares quedará para siempre enmarcada en la liturgia que hoy a Iglesia nos ofrece.

    Saludo con afecto, a toda la comunidad franciscana y, de modo especial a las monjas concepcionistas que, desde el Monasterio de la Luz, de la capital paulista, irradian la espiritualidad y el carisma del primer brasileño elevado a la gloria de los altares.

    2. Dimos gracias a Dios por los continuos beneficios alcanzados por el poderoso influjo evangelizador que el Espíritu Santo imprimió en tantas almas a través de Fray Galvão. El carisma franciscano, evangélicamente vivido, produjo frutos significativos a través de su testimonio de fervoroso adorador de la Eucaristía, de prudente y sabio orientador de las almas que lo buscaban y de gran devoto de la Inmaculada Concepción de María, de quien él se consideraba «hijo y perpetuo esclavo».

    Dios viene a nuestro encuentro, «busca conquistarnos – hasta la Última cena, hasta al Corazón traspasado en la cruz, hasta las apariciones y las grandes obras por las cuales Él, a través de la acción de los Apóstoles, guió el camino de la Iglesia naciente» (Carta encl. «Deus caritas est», 17). Él se revela a través de su Palabra, en los Sacramentos, especialmente de la Eucaristía. Por eso, la vida de la Iglesia es esencialmente eucarística.

    El Señor, en su amorosa providencia nos dejó una señal visible de su presencia. Cuando contemplemos en la Santa Misa al Señor, levantado en el alto por el sacerdote, después de la Consagración del pan y del vino, o lo adoramos con devoción expuesto en la Custodia renovamos con profunda humildad nuestra fe, como hacía Fray Galvão en «laus perennis», en actitud constante de adoración. En la Sagrada Eucaristía está contenido todo el bien espiritual de la Iglesia, o sea, el mismo Cristo, nuestra Pascua, el Pan vivo que bajó del Cielo vivificado por el Espíritu Santo y vivificante porque da Vida a los hombres. Esta misteriosa e inefable manifestación del amor de Dios por la humanidad ocupa un lugar privilegiado en el corazón de los cristianos. Deben poder conocer la fe de la Iglesia, a través de sus ministros ordenados, por la ejemplaridad con que éstos cumplen los ritos prescritos que están siempre indicando en la liturgia eucarística el centro de toda obra de evangelización. Por su parte, los fieles deben buscar recibir y reverenciar el Santo Sacramento con piedad y devoción, queriendo acoger al Señor Jesús con fe y siempre, cuando fuese necesario, sabiendo recurrir a Sacramento de la reconciliación para purificar el alma de todo pecado grave.

    3. Significativo es el ejemplo de Fray Galvão por su disponibilidad para servir el pueblo siempre que le era pedido. Consejero de fama, pacificador de las almas y de las familias, dispensador de la caridad especialmente de los pobres y de los enfermos. Muy buscado para las confesiones, pues era celoso, sabio y prudente. Una característica de quien ama de verdad es no querer que el Amado sea agraviado, por eso la conversión de los pecadores era la grande pasión de nuestro Santo. La Hermana Helena María, que fue la primera «recogida» destinada a dar inicio al «Recogimiento de Nuestra Señora de la Concepción», testimonió aquello que Fray Galvão dijo: «Rezad para que Dios Nuestro Señor levante a los pecadores con su potente brazo del abismo miserable de las culpas en las que se encuentran».

    Pueda esa delicada advertencia servirnos de estímulo para reconocer en la misericordia divina el camino para la reconciliación con Dios y con el prójimo y para la paz de nuestras conciencias.

    4. Unidos en comunión suprema con el Señor en la Eucaristía y reconciliados con Dios y con nuestro prójimo, seremos portadores de aquella paz que el mundo no puede dar. ¿Podrán los hombres y las mujeres de este mundo encontrar la paz si no se concientizan acerca de la necesidad de reconciliarse con Dios, con el prójimo y consigo mismos? De elevado significado fue, en este sentido, aquello que la Cámara del Senado de São Paulo escribió al Ministro Provincial de los Franciscanos al final del siglo XVIII, definiendo a Fray Galvão cómo «hombre de paz y de caridad». ¿Qué nos pide el Señor?: «amaos unos a otros como yo os amo». Pero luego a continuación añade: que «deis fruto y vuestro fruto permanezca» (cf. Jn 15, 12.16). ¿Y qué fruto nos pide Él, sino que sepamos amar, inspirándonos en el ejemplo del Santo de Guaratinguetá?

    La fama de su inmensa caridad no tenía límites. Personas de todo la geografía nacional iban a ver a Fray Galvão que a todos acogía paternalmente. Eran pobres, enfermos en el cuerpo y en el espíritu que le imploraban ayuda.

    Jesús abre su corazón y nos revela el pilar de todo su mensaje redentor: «Nadie tiene mayor amor que aquél que da la vida por sus amigos» (ib.v.13). Él mismo amó hasta entregar su vida por nosotros sobre la Cruz. También a acción de la Iglesia y de los cristianos en la sociedad debe poseer esta misma inspiración. Las pastorales sociales si son orientadas para el bien de los pobres y de los enfermos, llevan en sí mismas este sello divino. El Señor cuenta con nosotros y nos llama amigos, pues solo a los que se ama de esta manera, se es capaz de dar la vida proporcionada por Jesús con su gracia.

    Como sabemos la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano tendrá como tema básico: «Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que en Él nuestros pueblos tengan vida». ¿Cómo no ver entonces la necesidad de acudir con renovado ardor a la llamada, a fin de contestar generosamente a los desafíos qué la Iglesia en Brasil y en América Latina está llamada a enfrentar?

    5. «Venid a mí, os que estáis aflictos bajo el fardo, y yo os aligeraré», dice el Señor en el Evangelio, (MT 11,28). Ésta es la recomendación final que el Señor nos dirige. Cómo no ver aquí este sentimiento paterno y, al mismo tiempo materno, ¿de Dios por todos sus hijos? María, la Madre de Dios y Madre nuestra, se encuentra particularmente ligada a nosotros en este momento. Fray Galvão, asumió con voz profética la verdad de la Inmaculada Concepción. Ella, la Tota Pulchra, la Virgen Purísima que concibió en su seno al Redentor de los hombres y fue preservada de toda mancha original, quiere ser el sello definitivo de nuestro encuentro con Dios, nuestro Salvador. No hay fruto de la gracia en la historia de la salvación que no tenga como instrumento necesario la mediación de Nuestra Señora.

    De hecho, éste nuestro Santo se entregó de modo irrevocable a la Madre de Jesús desde su juventud, queriendo pertenecerle para siempre y escogiendo la Virgen María como Madre y Protectora de sus hijas espirituales.

    ¡Queridos amigos y amigas, qué bello ejemplo a continuación nos dejó Fray Galvão! Como son actuales para nosotros, que vivimos en una época tan llena de hedonismo, las palabras que aparecen en la cédula de consagración de su castidad: «quitadme antes la vida que ofender a tu bendito Hijo, mi Señor». Son palabras fuertes, de un alma apasionada, que deberían hacer parte de la vida normal de cada cristiano, sea él consagrado o no, y que despiertan deseos de fidelidad a Dios dentro o fuera del matrimonio. El mundo necesita de vidas limpias, de almas claras, de inteligencias simples que rechacen ser consideradas criaturas objeto de placer. Es necesario decir no a aquellos medios de comunicación social que ridiculizan la santidad del matrimonio y la virginidad antes del casamiento.

    Es en este momento que tendremos en Nuestra Señora la mejor defensa contra los males que afligen la vida moderna; la devoción mariana es garantía cierta de protección maternal y de amparo en la hora de la tentación. ¿No será esta misteriosa presencia de la Virgen Purísima cuándo invoquemos protección y auxilio a la Señora Aparecida? Vamos a depositar en sus manos santísimas la vida de los sacerdotes y laicos consagrados, de los seminaristas y de todos los vocacionados para la vida religiosa.

    6. Queridos amigos, permitidme concluir evocando la Vigilia de Oración de Marienfeld en Alemania: delante de una multitud de jóvenes, quise definir a los Santos de nuestra época como verdaderos reformadores. Y añadía: «solo de los Santos, solo de Dios proviene la verdadera revolución, el cambio decisivo del mundo» (Homilía, 25/08/2005). Ésta es la invitación que hago hoy a todos vosotros, del primero al último, en esta inmensa Eucaristía. Dios dijo: «Sed santos, como Yo soy Santo» (Lv 11,44). Agradezcamos a Dios Padre, a Dios Hijo, a Dios Espíritu Santo, de los cuales nos vienen, por intercesión de la Virgen María, todas las bendiciones del cielo; este don que, juntamente con la fe es la mayor gracia que el Señor puede conceder a una criatura: el firme deseo de alcanzar la plenitud de la caridad, en la convicción de qué no solo es posible, como también necesaria la santidad, cada cuál en su estado de vida, para revelar al mundo el verdadero rostro de Cristo, nuestro amigo! ¡Amén!

    [Traducción distribuida por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)
    © Copyright 2007 – Libreria Editrice Vaticana]


  5. Para ciertos “católicos” que se burlan de la pastoral social:

    “Las pastorales sociales si son orientadas para el bien de los pobres y de los enfermos, llevan EN SÍ MISMAS este sello divino.”

    Benedicto XVI


  6. Para los protestantes:

    “No hay fruto de la gracia en la historia de la salvación que no tenga como instrumento necesario la mediación de Nuestra Señora.”

    Benedicto XVI


  7. Para los fornicarios:

    “El mundo necesita de vidas limpias, de almas claras, de inteligencias simples que rechacen ser consideradas criaturas objeto de placer. Es necesario decir NO a aquellos medios de comunicación social que ridiculizan la santidad del matrimonio y la virginidad antes del casamiento.”

    Benedicto XVI


  8. Para el modernismo litúrgico:

    “En la Sagrada Eucaristía está contenido todo el bien espiritual de la Iglesia, o sea, el mismo Cristo, nuestra Pascua, el Pan vivo que bajó del Cielo vivificado por el Espíritu Santo y vivificante porque da Vida a los hombres. Esta misteriosa e inefable manifestación del amor de Dios por la humanidad ocupa un lugar privilegiado en el corazón de los cristianos. Deben poder conocer la fe de la Iglesia, a través de sus ministros ordenados, por la ejemplaridad con que éstos cumplen los ritos prescritos que están siempre indicando en la liturgia eucarística el centro de toda obra de evangelización. Por su parte, los fieles deben buscar recibir y reverenciar el Santo Sacramento con piedad y devoción, queriendo acoger al Señor Jesús con fe y siempre, cuando fuese necesario, sabiendo recurrir a Sacramento de la reconciliación para purificar el alma de todo pecado grave.”

    Benedicto XVI


  9. Esto por hoy. Mañana tengo otras cositas para contarles.

    Benedicto XVI


  10. Piedra libre para Soria!!!

    Aguante el Gauchito Gil.


  11. CHe, el Santo Argentino ¿no era San Héctor?. ¡Y lo tuvimos antes que los brasucas!
    A Mysterio no se le escapa nada!!
    Saludos
    ¿Donde quedaba la pelea de bar??


  12. Tomamos nota de las palabras del Sr. Mysterio. Hemos constituido una Comisión para analizar sus juicios referentes al Gauchito Gil. En el día de la fecha se ha ordenado abrir el expediente al que -de forma inmediata- se le ha impuesto el sello “DILATA”. Se estima que en un plazo -que puede variar entre fin de año y unos 85 años- se arribará a una decisión. La pequeña demora en el trámite se debe a que existen cuesiones más urgentes que deben decidirse indefectiblemente dentro de 30 años. Si el Sr. Mysterio muere en el interín no habrá ningún avance de su trámite en el seno de esta Santa Curia.



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