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Pequeñas Entrevistas (XIV) – Eduardo

16 September, 2007

Al Servicio del Fuego no es un blog para cualquiera. Mejor dicho, no es un blog para cualquier momento. A ver cómo expresarlo: Salvando las diferencias, es un blog al que uno tiene que llegar abierto. Y no abierto de mente tal vez, sino abierto de corazon. Como cuando uno reza. Si uno llega a la oración cerrado, posiblemente la palabra deje muy poco, en cambio si uno llega abierto deja que ésta entre al corazón. Eduardo escribe para el corazón. Y hay que estar abierto para leerlo. Por eso me pasa que a veces lo leo “por arriba” y otras, mas abierto, dejo que lo escrito me toque, me interpele, me mueva.
Eduardo es cura. Pero ademas es un tipo interesante para leer. Ya lo veran en estas lineas.
Antes me caia bien. Ahora, sabiendo que ademas compartimos el mismo amor academico, me cae mucho mejor.

1) Por que ¿”Al servicio del fuego”? Digamos, ¿Por qué el nombre y por qué el blog?

Hmmm… vamos por orden cronológico. El blog empezó, más que nada, como ejercicio literario. Me gusta mucho escribir, desde siempre, pero veía que no tenía siempre el tiempo o la motivación externa para hacerlo. Al ver muchos blogs me pareció que podía ser un buen modo de ejercitarme en la escritura, de modo libre y más espontáneo, sin juzgar tanto lo que escribo ni pensarlo de más. Además, me daba la posibilidad de tener lo que escribía archivado en la Red y en un formato legible (lamentablemente cuando escribo a mano lo hago lento y con una letra que más que caligrafía parece cacografía – “fea escritura” -). Así nació el Pensadero, como lugar para dejar ideas y volver a encontrarlas.

Pero con el tiempo, empezaron a aparecer comentarios. Milkus dejó el primero, si mal no recuerdo. Me metí en su blog y descubrí la blogósfera gracias a él. Así fue conociendo otros blogs, y también encontrándome en persona con otros bloggers. De a poco pasaron a visitar el mío y el blog dejó de ser sólo un ejercicio literario para convertirse también en un espacio de comunicación y compartida. Una de las alegrías más grandes que me dio fue el espacio de poder dar testimonio de la fe y compartir la experiencia de Jesús con gente no creyente. En ese sentido, el blog se me manifestó como un espacio de “frontera”, que es el lugar que el Señor suele elegir para manifestar su amor y su presencia. Valía la pena mantenerse allí, y entonces puse un poco más de esfuerzo en actualizar más seguido y escribir un poco más a menudo.

Hace unos meses vi que la intención original del blog había cambiado, o mejor, se había ampliado. Y me gustó la idea de que un nuevo formato y título acompañara ese cambio. De allí el nuevo título, “Al servicio del fuego”. Lo tomé de un texto que leí en un libro de Greshake, “Ser Sacerdote Hoy”, que había posteado con anterioridad. El fuego es un símbolo fascinante para mí. La zarza ardiente, el fuego del Espíritu que desciende en Pentecostés, la columna incandescente que acompaña al pueblo de Israel durante su camino de liberación, la llama de la ofrenda y el sacrificio que convierte lo que toca en entrega… son testimonio de este Dios que atrae, deslumbra, sorprende, anima, enciende, consume, reúne, guía e ilumina. Creo que el sacerdote es un custodio de ese fuego, busca mantenerlo prendido, avivarlo y compartirlo con otros.

2) Y ya que estamos con los por que, ¿por qué sos cura?

No podría responder “por qué”, aunque sí “por quién”. Vengo de una familia creyente. Mis viejos recibieron la herencia del Concilio de mano de curas entregados y en comunidades que buscaban aplicar el mensaje conciliar. Fui a colegio católico, mis amigos son gente de fe profunda, decidida y sencilla. No me cabe la más mínima duda de que todo esto influyó e influye en mi camino reliigioso.

Sin embargo, para mí todo comenzó cuando en una misión sentí como nunca la presencia y el amor de Jesús. Y esa presencia me invitaba a darme, a entregarme.  Todo ese año había hecho un “sendero de regreso” tras el alejamiento que muchos adolescentes viven y que mi temperamento introvertido había acentuado. Pero esto me agarró de sorpresa. Nunca había experimentado algo así. Ese fue el momento de la opción personal y convencida por Jesús.

Al poco tiempo apareció la pregunta: ¿Y si lo mío fuera ser sacerdote? Le di unas cuantas vueltas al asunto, pero a la vez estaba apasionado, esa mezcla de vértigo y atracción que me imagino uno siempre siente cuando se encuentra con Dios. Por suerte tuve buenos acompañantes que me remarcaron la importancia de tomar esto con discreción, seriedad y libertad. Empecé la facultad, y en segundo año la pregunta tomó la suficiente fuerza como para ver que no alcanzaba ya con el discernimiento “privado”. Tenía que abrirlo a otros. Tras un par de idas y vueltas, empecé el camino de admisión al seminario e ingresé en 1999.

Los años de seminario fueron un tiempo y un espacio para dilatar la mente y el corazón. Mi experiencia de Iglesia, de vida fraterna, de conocimiento de la Palabra y de oración purificó mis motivaciones, quitó algunas y me dio otras más ricas y profundas. Sobre todo, recalco cómo nos inculcaban la importancia de crecer en madurez y libertad de corazón para discernir, la oración como algo fundamental y la vida comunitaria como el lugar donde nos encontramos con el amor, el desafío y la misión.

Hace apenas diez meses que soy sacerdote. Me siento inmensamente feliz. Experimento una alegría que fue gestándose a lo largo del seminario, fecundada por unas cuantas lágrimas y dolores. Es cierto que en ciertos aspectos la vida del cura es demandante, pero no me parece más que la de cualquier hijo de vecino que en este tiempo tan complejo quiere vivir su fe. Es una alegría enorme poder compartir, acompañar y guiar la vida de fe de una comunidad; poder escuchar, rezar y celebrar con la gente; salir al encuentro de tantos a través de gestos de misión; ayudar a que la gente descubra la cercanía de la Palabra; ser un servidor del Perdón en la Reconciliación y disfrutar de presidir la Misa, el punto alto del día y la fuente de todo.

Por Jesús y por la gente. Por ellos quiero ser cura.

3) Tiranos 3 escritores que hayan sido claves en tu vida de sacerdote

“Mi vida de sacerdote” es muy breve… ¡apenas diez meses! Pero en mi vida cristiana, es otro cantar. Me gusta muchísimo leer, así que seleccionar apenas tres es una tarea medio imposible. De todos modos, me vienen a la mente:

a) Thomas Merton: Me hizo conocer la espiritualidad monástica. Su realismo, su solidez intelectual y su hondura espiritual me resultaron muy sanadores y me abrió la cabeza a un estilo de pensamiento abierto, honesto y muy arraigado en una experiencia personal de conversión.

b) El Hno. Roger de Taizé: En un momento de búsquedas durante el seminario, sus palabras sobre la Iglesia, la oración, la vida fraterna y la reconciliación le pusieron palabras a mis deseos.

c) Pablo Neruda: A través de él conocí la poesía, una de las fuentes más grandes de alegría que me dio la vida y que ha sido una gran maestra en la fe.

c) El Card. Pironio: Un capo. Uno de los más grandes regalos que Dios le hizo a la Iglesia Argentina. Su “Meditación para tiempos difíciles” es uno de los textos más lindos que leí en mi vida. Espero que al leerlo, releerlo y meditarlo se me pegue algo de su amor a la Virgen, a la Cruz, a la Esperanza y el Sacerdocio. Y también su amor profundo a la amistad.

d) Santo Tomás de Aquino: Cuanto más lo leo, más me deslumbra. Cualquier otra cosa que diga se queda corta

e) Karl Rahner y V. Balthasar: Hay que leerlos a los dos para complementar. Son los dos grandes teólogos del S. XX, dos verdaderos enamorados de Dios y de su Iglesia

Y me freno acá pero la lista sigue: Raniero Cantalamessa, Pedro Casaldáliga, William Johnston, Medard Kehl, Gregorio de Nisa, Juliana de Norwich, Santa Catalina de Siena, Olivier Clement, Víctor Codina, Santa Gertrudis de Helfta, San Francisco de Sales, etc., etc. ¡Y quise quedarme en lo estrictamente cristiano!

(Nota de Rome: Menos mal que le pedí 3…jeje)

4) ¿Va bien la Iglesia?

Es una pregunta demasiado sencilla para una cuestión compleja y para una realidad tan diversa y gigantesca como es la Iglesia.

Hoy vivimos un tiempo difícil (a nivel global, digo, no simplemente eclesial), de “cambio epocal”, como dicen los que saben (y que aparece nombrado como contexto cultural en “Navega Mar Adentro” y en Aparecida). Me parece que frente a esto aparecen, por un lado, posturas integristas que a veces quieren “cerrar filas” frente a un mundo complejo, con el riesgo de que muchos queden fuera. Por otro lado, aparecen a veces planteos de un escepticismo frente a la Iglesia que tampoco me parece de fe.

El Espíritu guia a la Iglesia, también en estos tiempos difíciles. Será cuestión de ver si estamos abiertos a lo que él nos inspire en este momento de la historia, si tenemos la suficiente apertura para escucharnos unos a otros, discernir los signos de los tiempos y tenemos la valentía de involucrarnos de lleno con el momento que nos toca vivir.

Para mí, en este tiempo, el último documento de Aparecida es un signo fuerte de que el Espíritu nos está acompañando, porque uno escucha voces de aprobación desde sectores muy distintos de la Iglesia. Ojalá nos ayude a crecer en comunión y lo podamos bajar a nuestras comunidades.

5) ¿Te animás a decir a quien votarías? O sino, a 3 que seguro no votarías…

No, para nada, el voto es secreto y más en mi caso.

6) ¿Como definirías a Eduardo?

Alguien que se siente muy amado por Dios, feliz de ser cristiano y cura, contento por tener familia y amigos cerca. Alguien en búsqueda constante, a veces más tímido de lo que me gustaría y siempre menos bueno de lo que quisiera. Feliz por vivir el tiempo que me toca, una época con tantas preguntas, incertidumbres y dolor, pero que por eso mismo está, para mí, grávido de Dios.

7) Una crítica a este blog

Me gusta mucho el blog. Me parece que últimamente no pusiste tantas reflexiones y aparecen cosas más anecdóticas, con lo cual bajó la cuota excesivamente conflictiva de comentarios, pero nos hace perder la riqueza de tus palabras que tienen gusto a búsqueda y por eso hacen bien. Que gente tan diversa pueda encontrar un lugar acá habla bien del espacio. Y, como compañero hincha de Racing (tendría que decir “simpatizante”, después que se fue Brindisi me alejé y nunca recuperé el entusiasmo de la adolescencia), siento una profunda empatía con el autor.

50 comments

  1. Muy bueno Eduardo, te conozco por medio de este blog y ahora un poco más por suerte. Yo, crítico de la iglesia que me toca vivir, me siento feliz cuando tipos como vos (y por suerte unos cuantos más que conocí este último tiempo) allanan un camino religioso a veces tan alejado de la gente, de “la zarza ardiente”. Me cuesta la oración, pero siento un profundo respeto por quien puede encontrarse allí tanto como en la vida comunitaria, esa donde “nos encontramos con el amor, el desafío y la misión”.
    No pierdas la alegría y el lugar al que hoy llegan tus palabras y tu corazón. Ahí seguro está dios.
    Abrazo.


  2. Mirá vos. Me gustó. Pero hay bastante para leer todavía. despúes opino si surge algo más.
    Felicitaciones (y gracias) Eduardo por haber escuchado, por haber sabido escuchar con el corazón.
    Por lo pronto rescato que no es el primer entrevistado o comentarista que resalta el espíritu de búsqueda de nuestro anfitrión.
    Aspirar a ….
    Tal vez sea porque todos estamos buscando algo.


  3. Faltó la pregunta en donde pedís que recomiende otros blogs, esa siempre me gusta.
    El tipo cae bárbaro, claro… si escucha Regina Spektor, The Byrds!

    Pregunta de ignorante, que es “documento de Aparecida”?


  4. ¿Seminario de Devoto? alumno de mi pá


  5. No tenes frio?


  6. Pobre cura, qué mambo tiene en la cabeza… cuando habla del “Concilio”, ¿tenemos que interpretar que es el CVII, o puede estar refiriéndose al CVI, o al Trento, o al de Nicea…? Ah, no, cierto que para estos eprsonajes sólo existe el CVII, que inauguró una nueva “iglesia”. Lástima que Benedicto que haya dado varias patadas al hígado últimamente.


  7. Ay Pepe… la vida es tan linda…


  8. Pepe enrulá uno y fumatelo tranquilito!


  9. Pepe: Obviamente se refiere al vino de damajuana “Concilio”.


  10. Hay muchas cosas lindas en esta entrevista pero una que no entiendo: ¿que tiene que ver el comunacho de Pablo Neruda con lo estrictamente cristiano?


  11. “Comunacho”, juaaa que buena palabra. Creo que despues de “Fornicario” está arriba en mi ranking…

    ¿Y por que motivo un cura debe hablar exclusivamente de cuestiones sacras? Es posible que ademas le guste la poesia, ¿no?


  12. Misterioso: todo bien con tu pregunta pero por lo menos tomate el laburo de leer la nota para opinar.
    Después de leerla ya vas a tener la respuesta a la pregunta que vos mismo hiciste.
    Yo por mi parte no tengo respondida la mia…


  13. Creo que el chico dice que gracias a Neruda él conoció a la poesía, que fue una de las cosas que más alegría le dio y que le sirvió mucho en su vida de fe.

    No veo donde esta el conflicto. Poesía-alegría-fe


  14. Pepe:

    Sólo católicos ignorantes e idiotas (que abundan entre los tradicionalistas que han roto con la única Iglesia de Cristo, espero que no sea tu caso) se indignan cuando se habla del Concilio a secas e incurren en expresiones descalificantes como la tuya.

    Cuando un sujeto se mueve en un clima sectario tiene ese tipo de reacciones. Te conminamos a que te corrijas por la gratuita calumnia al Padre Eduardo -que por su condición de sacerdote es otro Cristo- pidiéndole disculpas. Más grave aún por proferirse desde el anónimato.

    Para que desde tu horrorosa ignorancia veas como son las cosas en la Iglesia de Cristo te transcribimos lo último que dijimos sobre el Concilio, siendo Nos -no por mérito nuestro sino por gracia del cielo- Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. Según tu delirante opinión debería presumirse que tenemos un “mambo en la cabeza”. La única realidad es tu falta de comunión con el Cuerpo Místico de Cristo y con Nos, su cabeza.

    Padre Eduardo, le impartimos desde lo profundo de nuestro bondadoso corazón la Bendición Apostólica. Juntos pidamos al cielo que nos de santa paciencia con gente como Pepe. De Cristo para aquí pastores y obispos hemos tenido que padecer con fieles estúpidos, pero no nos queda más que el dulce consuelo de saber que no somos nosotros más que Nuestro Señor.

    ” (…) yo viví los tiempos del Concilio; estuve en la basílica de San Pedro con gran entusiasmo, viendo cómo se abrían nuevas puertas; parecía realmente un nuevo Pentecostés, con el que la Iglesia podía convencer de nuevo a la humanidad, después de que el mundo se hubiera alejado de la Iglesia en los siglos XIX y XX. Parecía que la Iglesia y el mundo se volvían a encontrar, y que renacía un mundo cristiano y una Iglesia del mundo y realmente abierta al mundo. Esperábamos mucho, pero las cosas han resultado más difíciles en la realidad. Con todo, queda la gran herencia del Concilio, que abrió un camino nuevo. Es siempre una Carta Magna del camino de la Iglesia, esencial y fundamental. Pero, ¿por qué ha sucedido así?

    En primer lugar, quisiera hacer una anotación histórica. Los tiempos de un posconcilio casi siempre son muy difíciles. Después del gran concilio de Nicea, que para nosotros es realmente el fundamento de nuestra fe, pues de hecho profesamos la fe formulada en Nicea, no se produjo una situación de reconciliación y de unidad, como esperaba Constantino, promotor de ese gran concilio, sino una situación realmente caótica, en la que todos luchaban contra todos.

    San Basilio, en su libro sobre el Espíritu Santo, compara la situación de la Iglesia después del concilio de Nicea con una batalla naval nocturna, donde nadie reconoce al otro, sino que todos luchan contra todos. Realmente era una situación de caos total. Así describe san Basilio con gran plasticidad el drama del posconcilio, del tiempo que siguió al concilio de Nicea. Cincuenta años más tarde, el emperador invitó a san Gregorio Nacianceno a participar en el primer concilio de Constantinopla. El santo respondió: “No voy, porque conozco muy bien estas cosas; sé que los concilios sólo generan confusión y enfrentamientos; por eso no voy”. Y no fue.

    Por tanto, con una visión retrospectiva, ahora para todos nosotros no constituye una gran sorpresa, como lo fue en un primer momento, digerir el Concilio y su gran mensaje. Introducirlo y recibirlo para que se convierta en vida de la Iglesia, asimilarlo en las diversas realidades de la Iglesia, es un sufrimiento, y el crecimiento sólo se realiza con sufrimiento. Crecer siempre implica sufrir, porque es salir de un estado y pasar a otro.

    En concreto, debemos constatar que durante el posconcilio se produjeron dos grandes rupturas históricas. La ruptura de 1968, es decir, el inicio o —me atrevería a decir— la explosión de la gran crisis cultural de Occidente. Había desaparecido la generación del período posterior a la guerra, una generación que después de todas las destrucciones y viendo el horror de la guerra, del combatirse unos a otros, y constatando el drama de las grandes ideologías que realmente habían llevado a la gente al abismo de la guerra, habían redescubierto las raíces cristianas de Europa y habían comenzado a reconstruirla con estas grandes inspiraciones.

    Al desaparecer esa generación, se veían también todos los fracasos, las lagunas de esa reconstrucción, la gran miseria que había en el mundo. Así comienza, explota la crisis de la cultura occidental: una revolución cultural que quiere cambiar todo radicalmente. Afirma: en dos mil años de cristianismo no hemos creado el mundo mejor. Por tanto, debemos volver a comenzar de cero, de un modo totalmente nuevo. El marxismo parece la receta científica para crear por fin el mundo nuevo.

    En este grave y gran enfrentamiento entre la nueva -sana- modernidad querida por el Concilio y la crisis de la modernidad, todo resulta tan difícil como después del primer concilio de Nicea. Una parte opinaba que esta revolución cultural era lo que había querido el Concilio; identificaba esta nueva revolución cultural marxista con la voluntad del Concilio. Decía: “Esto es el Concilio. Según la letra, los textos son aún un poco anticuados, pero tras las palabras escritas está este espíritu; esta es la voluntad del Concilio. Así debemos actuar”.
    Y, por otra parte, naturalmente viene la reacción: “así destruís la Iglesia”. Una reacción absoluta contra el Concilio, el anticonciliarismo, y también el tímido, humilde intento de realizar el verdadero espíritu del Concilio. Dice un proverbio: “Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece”. El bosque que crece no se escucha, porque lo hace sin ruido, en su proceso de desarrollo. Así, mientras se escuchaban los grandes ruidos del progresismo equivocado, del anticonciliarismo, ha ido creciendo silenciosamente el camino de la Iglesia, aunque con muchos sufrimientos e incluso con muchas pérdidas en la construcción de un nuevo paso cultural.

    La segunda ruptura tuvo lugar en 1989. Tras la caída de los regímenes comunistas no se produjo, como podía esperarse, el regreso a la fe; no se redescubrió que precisamente la Iglesia con el Concilio auténtico ya había dado la respuesta. El resultado fue, en cambio, un escepticismo total, la llamada “posmodernidad”. Según esta, nada es verdad, cada uno debe buscarse la forma de vivir; se afirma un materialismo, un escepticismo pseudo-racionalista ciego que desemboca en la droga, en todos los problemas que conocemos, y de nuevo cierra los caminos a la fe, porque es muy sencilla, muy evidente. No, no existe nada verdadero. La verdad es intolerante; no podemos seguir ese camino.

    Pues bien, en esos dos contextos de rupturas culturales —la primera, la revolución cultural de 1968; la segunda, la caída en el nihilismo después de 1989—, la Iglesia ha seguido con humildad su camino entre las pasiones del mundo y la gloria del Señor. En ese camino debemos crecer con paciencia, aprendiendo nuevamente lo que significa renunciar al triunfalismo. El Concilio dijo que era preciso renunciar al triunfalismo, pensando en el barroco, en todas las grandes culturas de la Iglesia. Se dijo: comencemos de modo moderno, de modo nuevo. Pero surgió otro triunfalismo, el de pensar: nosotros ahora hacemos las cosas; nosotros hemos encontrado el camino, así construimos el mundo nuevo. La humildad de la cruz, de Cristo crucificado, también excluye este triunfalismo. Debemos renunciar al triunfalismo según el cual ahora nace realmente la gran Iglesia del futuro. La Iglesia de Cristo siempre es humilde y precisamente así es grande y gozosa.

    Me parece muy importante que ahora podamos ver claramente todo lo positivo que ha habido en el posconcilio: en la renovación de la liturgia, en los Sínodos —Sínodos romanos, Sínodos universales, Sínodos diocesanos—, en las estructuras parroquiales, en la colaboración, en la nueva responsabilidad de los laicos, en la gran corresponsabilidad intercultural e intercontinental, en una nueva experiencia de la catolicidad de la Iglesia, de la unanimidad que crece en humildad y sin embargo es la verdadera esperanza del mundo.

    Así pues, debemos redescubrir la gran herencia del Concilio, que no es un espíritu reconstruido tras los textos, sino que son precisamente los grandes textos conciliares releídos ahora con las experiencias que hemos tenido y que han dado fruto en tantos
    Movimientos, en tantas nuevas comunidades religiosas. Antes de mi viaje a Brasil tenía yo la idea de que las sectas estaban creciendo y que la Iglesia católica era un poco estática; sin embargo, ya estando allá, comprobé que casi todos los días nace en Brasil una nueva comunidad religiosa, un nuevo Movimiento. No sólo crecen las sectas; también crece la Iglesia con nuevas realidades, llenas de vitalidad, que, aunque no llenan las estadísticas —esta es una esperanza falsa, pues no debemos divinizar las estadísticas—, crecen en las almas y suscitan la alegría de la fe, hacen presente el Evangelio, promoviendo así también un verdadero desarrollo del mundo y de la sociedad.

    Por tanto, me parece que debemos combinar la gran humildad de Cristo crucificado, de una Iglesia que es siempre humilde y siempre atacada por los grandes poderes económicos, militares, etc., pero, juntamente con esta humildad, debemos aprender también el verdadero triunfalismo de la catolicidad, que crece en todos los siglos. También hoy crece la presencia de Cristo crucificado y resucitado, el cual tiene y conserva sus heridas; está herido, pero precisamente así renueva el mundo; da su Espíritu, que renueva también a la Iglesia, a pesar de toda nuestra pobreza. Con este conjunto de humildad de la cruz y de alegría del Señor resucitado, el Concilio nos dio una gran señal para indicarnos el camino, a fin de que podamos avanzar con alegría y llenos de esperanza.”

    / Del ENCUENTRO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
    CON LOS PÁRROCOS Y SACERDOTES DE LAS DIÓCESIS
    DE BELLUNO-FELTRE Y TREVISO. Iglesia de Santa Justina mártir, Auronzo di Cadore. Martes 24 de julio de 2007


  15. el porro era para pepe no para vos, maestro.


  16. Pepe está al pepe y chapa está chapa.
    Sigan el consejo de Clavel …. pero pongan pasto porque lo que vienen fumando hasta el momento les quemó el cerebro.
    En fin.

    Una pregunta para el padre Eduardo.
    Hablaste de algunos autores (perdón por el tuteo).
    Si tenés tiempo y ganas contame:
    ¿leiste y si leiste que opinión tenés de Fulton Sheen y del Padre Zezhino?. Naaada que ver, ya sé. Justamente. ¿que opinás de sus escritos?

    Mysterio: otra palabra muy en boga en estos días para el ranking: “bolivariano”.
    Me río para no llorar.

    Aguante Neruda. No sé si es comunacho, me limito a leerlo y a confesar que me ha sacado una lágrima en algún momento sensible de mi vida.
    ¡¡YO YORÉ CON NERUDA!! …. ¿¿Y QUE??.

    Clavel: no creo que tenga frío el presbítero …. con mesejante fuego adentro.


  17. Zezhino…que jugadorazo!


  18. Che, benedictus, por qué no probás con Clonazepalm 2mg, un par de veces por día. Digo, así te calmás, y de paso -más sedado- te entregás a leer la basura que lee el entrevistado, y te regodeás en el único Concilio.


  19. Lo que sucede es simplemente esto: el magisterio de la Iglesia se puede equivocar y de hecho se ha equivocado muchas veces también en el s. XX.
    A mi juicio, ni la argumentación básica ni la autoridad de enseñanza de la Iglesia, a la que de hecho se acude, ofrecen un fundamento convincente y obligatorio para aceptar la discutida doctrina de Pablo VI en la Humanae Vitae, ni la Declaración de la Congregación de la Fe que quiere excluir por principio la ordenación de las mujeres, como algo que debería aplicarse en todos los tiempos y culturas.


  20. ESTOY COMPLETAMENTE DE ACUERDO QUERIDO HEREJE KARL, por eso es que el magisterio ha incurrido en varios errores en los últimos tiempos relativos al liberalismo mil veces condenado por la Iglesia. Al receptar el principio de libertad religiosa, el ecumenismo y la colegialidad con el Vaticano II. También Pablo VI al introducir la Misa Nueva neoprotestante y masónica que sólo cabe rechazar como veneno. Y quién se aparte de esta enseñana Mía traiciona la verdadera religión católica de Cristo y a la Roma eterna, no a la actual neoprotestante y neomodernista. Lamentablemente la Iglesia de Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI se han apartado de la Tradición de la Iglesia y no ven el problema doctrinal que nosotros vemos.

    Saludos desde el sector derecho del infierno (junto a Judas). Te confirmo que existe.

    PS. Ahora bien, no leí en ningún lugar que dijeras esas novedades que escribiste aquí sobre Humanae Vitae y la ordenación de mujeres. Aaaaah no, me pareció verlas en un escrito de un teólogo de la Hermandad cismática que yo fundé.


  21. Ok.

    Yo sigo diciendo que es más sano Neruda que lo que leen estos muchachos.


  22. O que se den con el antedicho Clonazepalm. También es más sano.
    ¿Donde está jugando Zezhino? …
    Fulton Sheen, si no me equivoco pidió el pase al Manchester. Estaba en la liga escocesa


  23. Efectivamente, herejías hay para todos los gustos. Y a Pablo VI y a sus sucesores no lo queremos ni los progres ni los conservados.


  24. Ah, mi comentario sobre mi repudio al Magisterio era cita textual. Olvidé poner las comillas.


  25. Sí, señor clavel, es más sano ser un pelotudo.


  26. Querido amigo Karl -a quién el cismático, hereje, excomulgado e infeliz Lefebvre- te acusa erróneamente de hereje:

    No sé porque dices esto último. Nuestro ilustre predecesor Pablo VI, de feliz memoria, fue uno de los más grandes Papas de la historia. Entre otros grandes hitos de su pontificado -el Concilio Vaticano II, la apertura de la Iglesia al mundo, la reforma litúrgica, la aplicación del Concilio, la modernización de la Curia Romana- fue quien Nos creó Cardenal del Sagrado Colegio.

    Fue Papa superior en el siglo XX a cualquer otro incluido ese -como nos gustaba llamarlo en Tübingen- “campesino canonizado” Pio X . Dices que nadie lo quiere y te equivocas. Te transcribo nuestras últimas pontificias palabras en homenaje a ese inolvidable pontífice.

    DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
    A LOS MIEMBROS DEL COMITÉ CIENTÍFICO Y DEL COMITÉ EJECUTIVO DEL INSTITUTO “PABLO VI” DE BRESCIA

    Sábado 3 de marzo de 2007

    Queridos hermanos y hermanas:

    Me alegra acogeros a cada uno de vosotros, que formáis parte del comité científico y del comité ejecutivo del Instituto “Pablo VI”, promovido por la “Obra para la educación cristiana” de Brescia con el fin de fomentar el estudio de la vida, del pensamiento y de la actividad de este inolvidable Pontífice.

    Os saludo a todos cordialmente, comenzando por los señores cardenales presentes. En particular, saludo al doctor Giuseppe Camadini, y le agradezco las palabras que me ha dirigido en su calidad de presidente de vuestro Instituto. Dirijo, además, un saludo especial a monseñor Giulio Sanguinetti, obispo de la diócesis en la que mi venerado predecesor nació, fue bautizado y ordenado sacerdote. Le agradezco también todo lo que hace para sostener y acompañar de forma autorizada la actividad de una institución tan benemérita. Gracias, queridos amigos, por haberme obsequiado con un ejemplar de todas las publicaciones que habéis editado hasta ahora. Se trata de una serie muy amplia de volúmenes, que testimonian el notable trabajo que habéis realizado durante más de 25 años.

    Como se ha dicho, tuve ocasión de conocer la actividad de vuestro Instituto. He admirado su fidelidad al Magisterio, así como su intención de honrar a un gran Pontífice, cuyo anhelo apostólico procuráis destacar gracias a un riguroso trabajo de investigación y a iniciativas de elevada calidad científica y eclesial. Al siervo de Dios Pablo VI me siento muy vinculado personalmente por la confianza que me demostró al nombrarme arzobispo de Munich y, tres meses después, incluyéndome en el Colegio cardenalicio, en 1977.

    Fue llamado por la divina Providencia a guiar la barca de Pedro en un período histórico marcado por muchos desafíos y problemas. Al repasar con el pensamiento los años de su pontificado, impresiona el celo misionero que lo animó y lo impulsó a emprender arduos viajes apostólicos, incluso a naciones lejanas, y a realizar gestos proféticos de amplio alcance eclesial, misionero y ecuménico. Fue el primer Papa en viajar a la tierra donde Cristo vivió y de la que partió Pedro para venir a Roma. Aquella visita, sólo seis meses después de su elección como Supremo Pastor del pueblo de Dios y mientras se estaba celebrando el concilio ecuménico Vaticano II, revistió un claro significado simbólico. Indicó a la Iglesia que el camino de su misión consiste en seguir las huellas de Cristo. Esto fue precisamente lo que el Papa Pablo VI trató de hacer durante su ministerio petrino, que desempeñó siempre con sabiduría y prudencia, con plena fidelidad al mandato del Señor.

    En efecto, el secreto de la acción pastoral que Pablo VI llevó a cabo con incansable entrega, tomando a veces decisiones difíciles e impopulares, radica precisamente en su amor a Cristo, un amor que vibra con expresiones conmovedoras en todas sus enseñanzas. Su alma de Pastor estaba totalmente impregnada de celo misionero, alimentado por un sincero deseo de diálogo con la humanidad. Su invitación profética, repetida muchas veces, a renovar el mundo atormentado por inquietudes y violencias mediante “la civilización del amor”, nacía de su total confianza en Jesús, Redentor del hombre.

    ¿Cómo olvidar, por ejemplo, aquellas palabras que también yo, entonces presente como perito en el concilio Vaticano II, escuché en la basílica vaticana en la inauguración de la segunda sesión, el 29 de septiembre de 1963? “Cristo, nuestro principio —proclamó Pablo VI con íntima emoción, y oigo aún su voz—; Cristo, nuestro camino y nuestro guía; Cristo, nuestra esperanza y nuestro término. (…) Que no se cierna sobre esta reunión otra luz si no es Cristo, luz del mundo; que ninguna otra verdad atraiga nuestros ánimos fuera de las palabras del Señor, nuestro único Maestro; que ninguna otra aspiración nos anime si no es el deseo de serle absolutamente fieles” (Concilio Vaticano II. Constituciones, Decretos, Declaraciones, BAC, Madrid 1968, p. 1045). Y hasta su último suspiro, su pensamiento, sus energías y su acción fueron para Cristo y para su Iglesia.

    El nombre de este Pontífice, cuya grandeza la opinión pública mundial comprendió precisamente con ocasión de su muerte, sigue unido sobre todo al concilio Vaticano II. En efecto, aunque fue Juan XXIII quien lo convocó e inició, le tocó a él, su sucesor, llevarlo a término con mano experta, delicada y firme. No menos arduo fue para el Papa Montini gobernar la Iglesia en el período posconciliar. No se dejó condicionar por incomprensiones y críticas, aunque tuvo que soportar sufrimientos y ataques, a veces violentos, pero en todas las circunstancias fue firme y prudente timonel de la barca de Pedro.

    Con el paso de los años resulta cada vez más evidente la importancia de su pontificado para la Iglesia y para el mundo, así como el valor de su alto magisterio, en el que se han inspirado sus Sucesores, y al que también yo sigo haciendo referencia. Por tanto, me complace aprovechar esta circunstancia para rendirle homenaje, a la vez que os animo, queridos amigos, a proseguir el trabajo que habéis emprendido desde hace tiempo.

    Haciendo mía la exhortación que os dirigió el amado Papa Juan Pablo II, os repito de buen grado: “Estudiad con amor a Pablo VI (…); estudiadlo con rigor científico (…); estudiadlo con la convicción de que su herencia espiritual continúa enriqueciendo a la Iglesia y puede alimentar la conciencia de los hombres de hoy, tan necesitados de “palabras de vida eterna”” (Discurso al Instituto Pablo VI de Brescia, 26 de enero de 1980, n. 2: L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 10 de febrero de 1980, p. 20).

    Queridos hermanos y hermanas, gracias una vez más por vuestra visita; os aseguro un recuerdo en la oración y os bendigo con afecto a vosotros, a vuestras familias y todas las iniciativas del Instituto Pablo VI de Brescia.


  27. Luis, perdón por la tardanza en responder, estuve en mi retiro anual y recién ahora leo la seguidilla de Comments.
    Leí los dos autores que comentás pero hace mucho. De Sheen, recuerdo un estilo profundo pero cálido a la vez. Lo más parecido a Pironio que tengo presente del mundo anglosajón, en el sentido de una combinación linda de sentido pastoral, profundidad y buena letra.
    De Zezinho, recuerdo alguna meditación suelta pero no mucho más.
    Con respecto a la pregunta de José P. por Neruda, la interpretación de Clavel es la correcta. Vía Neruda descubrí la poesía: la poesía me hizo conocer a muchos autores creyentes. Sin Neruda no hubiera conocido a Fray Luis de León, Santa Teresa, Juan de la Cruz, Tennyson, Emily Dickinson, Francisco Luis Bernárdez, etc.
    Con respecto a la cita de Rahner, me gustaría saber en qué contexto la dijo, es muy fácil sacar algo de su lugar. Como cuando Benedicto XVI dijo “Es evidente que no todos los papas fueron elegidos por el Espíritu Santo”. Uno puede tomar la frase y elucubrar cualquier cosa, pero el pensamiento de un autor y su espíritu se entienden desde la totalidad de su obra y no desde una cita aislada.


  28. Estimado Padre: La cita es bastante larga y clara como para ser considerada “sacada de contexto”. No creo necesario leer toda la obra de Rahner para concluir en que es heterodoxo. De todos modos, la copié de acá, donde hay un poco más de lo mismo: http://www.fespinal.com/espinal/realitat/pap/pap145.htm
    No soy lefevbreista ni mucho menos, no sé qué le pasa al que firma como Benedicto XVI.


  29. Yo dije que los herejes y cismáticos no quieren a Pablo VI y sus sucesores (tampoco a su predecesor).


  30. Yo tampoco soy lefebvrista.

    Y detesto a Pablo VI.

    Aunque sé perfecamente qué le pasa al que citó las “citas” del heterodoxo Rahner … al cual no hay que leer mucho (eso seguro, jamás leer mucho) para concluir que es un heterodoxo.


  31. “El que citó a Rahner”. Yo completaría esta afirmación de Rahner con otros textos de él, y muchas de sus intuiciones. A eso me refería con interpretar la obra de un autor desde su totalidad. Estamos hablando de alguien, hasta donde me consta (porque lo estudié hace poco) siempre enseñó con missio canonica o licencia para estudiar. Que escribió obras en colaboración con Benedicto XVI, de cuya ortodoxia imagino nadie dudará. Cuyos escritos no han recibido, que yo sepa, ningún tipo de sanción o advertencia (y eso que al ser uno de los teólogos más célebres y leídos hubiera sido imagino que el Magisterio lo hubiera hecho si realmente creyeran que era necesario).
    Yo no digo ni dije que Rahner era infalible.
    Pero me parece que aproximarse a un autor desde una serie de textos sueltos (leí la página, las frases son algunos párrafos espigados de sus obras, la referida al magisterio en el S. XX es apenas un renglón) es hacer una lectura estrecha de la riqueza que puede aportar. Y los aportes de Rahner en antropología, teología trinitaria, espiritualidad e infinidad de temas más, creo no puede negarse.
    Sería como dejar de leer a Gregorio de Nisa porque afirmó que la unión sexual era fruto del pecado original. O dejar de lado a autores como Orígenes o Tertuliano (uno cuya doctrina fue condenada en su momento y otro que cortó los vínculos de comunión), autores que el papa mismo presentó en sus catequesis al Pueblo.
    Da para seguir debatiendo largo y tendido. Queda mi mail a disposición, que se puede encontrar en mi perfil de Blogger.


  32. Y yo a Pablo VI y a Juan Pablo II sí los quiero y admiro.


  33. De acuerdo con El padre Mangiarotti. ¿que ser humano que haya agarrado alguna vez una pluma de ganso o un teclado no ha escrito alguna gansada?. Es el conjunto de su obra, la globalidad de sus ideas, preceptos, filosofía o como quieran llamarlo, lo que nos permite ¿juzgarlo?, valorarlo, criticarlo. Puedo si, creo, criticarle una afirmación determinada, pero no por ella, hacer una extrapolación e inferir por esa sola afirmación su ideología. Y no sólo alcanza con lo escrito por el autor, sino que conviene interiorizarse un poco por su vida, el contexto en que vivió, la época (que en cierta forma, creo condiciona e influye en lo que escribe), para hacerse una idea más acabada de esa persona.
    Gracias por tu comentario Padre.
    Otra pregunta ¿que carrera empezaste en la universidad?. Por lo que entendí, ¿dejaste la facultad en segundo año para entrar en el seminario?. ¿Sentís que truncaste una vocación para alcanzar una mejor?.
    Saludos


  34. Luis, estudié Abogacía dos años en la UCA antes de entrar al seminario. La otra es una pregunta muy larga para responder acá, ¡no quiero abusar de la hospitalidad de Rome! Mandame un mail y la seguimos. Pero, corto y breve, no siento que trunqué una vocación porque esta es mi vocación cristiana particular, la de sacerdote. Tampoco siento que sea una mejor: la mejor es la que Dios piensa para cada uno, o en todo caso, lo mejor es ser santo, que es vivir la plenitud de la vida de amor, fe y esperanza en lo que Dios nos pida, sea en el matrimonio, el sacerdocio, la vida religiosa o lo que fuera.


  35. Quiero confirmar, desde el infierno, que Mons. Lefebvre está aquí, quemándose a mi lado. Tambíén está don Alvaro del Portillo y otros que en vida usaron sotana pero que eran siervos de Satán.

    Josemaría Escriba de Balaguer, el Marqués de Peralta, de la sanfre de David (me da risa que me hayan canonizado)


  36. Sono canzado di que usen mio nombre per decire estupideces. Per caritá, sono per excomulgare a tutti que usan mio nombre para difundire sue ideas.
    Basta!
    Io pienso que Rahner vafangulo!
    Con la mia benedictione


  37. Ich habe Karl Rahner 1956 kennen gelernt.

    Irgendwie sind wir uns immer wieder begegnet, wissend um die Unterschiedlichkeit der Ansätze, aber auch um die Gemeinsamkeit des tieferen Wollens. Ich habe von Rahner den Willen gelernt, Theologie in der Verankerung des Glaubens zu leben und gerade so aus der Dynamik des Glaubens weiter zu öffnen.”

    Rahner war kein Häretiker

    Natürlich kann man über vieles diskutieren. Aber sein Wille, im Dogma der Kirche zu bleiben – also den Glauben der Kirche auszulegen und nicht umzulegen oder umzubiegen – ist unbestritten. Natürlich könne man Elemente isolieren, Falsches von Rahner ableiten und die kritischen Momente seines Lebens einseitig in den Vordergrund stellen und Affekte nähren, die nicht positiv seien. Aber der ganze Rahner ist eben komplex und wie Sie schon mit Recht gesagt haben, war am Ende die Liebe zur Kirche, der Wille Jesuit zu sein und im ursprünglichen Sinn des Wortes in der Gesellschaft Jesu zu stehen, zu leben und zu denken und so der Kirche zu dienen, das eigentlich Bestimmende.


  38. Alguna vez alguno de los visitantes del blog me dijo que yo tenia que moderar los comentarios. Y yo sigo creyendo en que no. Entonces, ¿como hacer para la estupidez se vaya retirando? Haciendo lo que hizo Eduardo. Contestando al que comento bien. Al boludo, ignorarlo.

    Eso incluye que alguna vez me ignoren a mi. Pero vengo mejor…


  39. Ich liebe diech. Kaiserlautern. Subanestrujenbahjen.


  40. El texto de una entrevista que le hicieron a Benedicto cuando todavía era cardenal y donde afirma que Rahner no era hereje y que, a pesar de ciertos puntos de su pensamiento, “su voluntad de permanecer en el dogma de la Iglesia es incontestable”.


  41. Sí, bien hecho Eduardo, hay cada especie acá… jaja (igual Pepe, dejame decirte que te la pusieron doblada, papi). Y Eduardo, ya que te gusta la poesía, no leiste nada de Benedetti?
    Luisito: “todo el que agarró la pluma del ganso…”. Mi psicóloga diría que estás haciendo transferencia… si te gusta el ganso tema tuyo capo.


  42. Pablo, sí leí Benedetti, y me gusta mucho, sobre todo me gustó “Poemas de otros”.


  43. Para cuando la entrevista a JoanManoelSoria?

    Pablito vas a terminar haciendo que me guste benedetti nomas!

    Yo ultimamente adoro mal a Ezra Pound. Deberían probarlo. Y en español, Donadío, no podes estar sin Gonzalez Tuñon!


  44. Milagro, Clavel, manifestás que te gusta un autor fascista! Pensé que eras un democrático cerrado.
    Resto: dejen en paz a Rahner, Escrivá, Lefevbre y todos los muertos que citan en joda o en serio en el infierno.
    Aprovechemos lo bueno que hayan dejado. Lo malo Dios sabrá juzgarlo. Si no encuentran nada bueno, recemos por ellos. Pero no gocemos mandando a nadie al infierno. Si la Iglesia nunca lo hizo, por algo será.
    No soy teólogo pero creo que la cosa es más o menos así.


  45. Milagro, Clavel, manifestás que te gusta un autor fascista! Pensé que eras un democrático cerrado.
    Resto: dejen en paz a Rahner, Escrivá, Lefevbre y todos los muertos que citan en joda o en serio en el infierno.
    Aprovechemos lo bueno que hayan dejado. Lo malo Dios sabrá juzgarlo. Si no encuentran nada bueno, recemos por ellos. Pero no gocemos mandando a nadie al infierno. Si la Iglesia nunca lo hizo, por algo será.
    No soy teólogo pero creo que la cosa es más o menos así.


  46. Bueno Benedeto XVI? y Tití Fernandez XVII?

    No me importa para nada la creencia de un autor si es un gran poeta. Jamás se me habia ocurrido que me deje de gustar Pound por ser (fascista dijiste?)politica o religiosamente diferente a mis convicciones (que entre nos, no las conoces asi que donde está el milagro?)
    No creo que valga mucho juzgar al arte por la afiliacion politica de quien lo produce!


  47. Duaca, ya me lo/la recomensate a Gonzalez Tuñon, pero estoy tan atrasado que ni lo de la facultad terminé aún… tengo 4 libros nuevos que me regalaron (“El hombre mediocre”, “La herencia” y dos más que ni el nombre me acuerdo) ahí tirados esperando que les de bola.
    Si podés pasame algo cortito por mail. Sino me leeré algo en el futuro.
    Gracia `vo


  48. En línea, moderna y bella poesía americana, con música.


  49. excelente, The Boss!


  50. Perdón por la “h”



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