h1

La larga paz argentina

26 November, 2007

Bueno, queridos lectores, algo se está moviendo en nuestra Legislatura capitalina. Después de tres años de haber presentado el proyecto del traslado del monumento a Roca, al parecer muy pronto se debatirá el mismo. Esperamos que, como es costumbre, se escuchen las opiniones históricas de las partes. A mí me gustaría participar del debate informativo previo donde se invita a escuchar opiniones de los que saben del tema. La Legislatura tiene un salón magnífico para información previa al debate: el salón Montevideo. Allí, antes de la sesión sería muy bueno que los legisladores escucharan los argumentos de quienes van a probar el genocidio de Roca y los de aquellos que dicen que Roca “trajo el progreso”. Ojalá se haga esa discusión previa y que se le permita concurrir al público, en especial, a estudiantes de historia. A mí, en especial me gustaría mantener un debate con Mariano Grondona. Quien ya –-evidentemente enterado del próximo tratamiento del tema en la Legislatura– da un cuadro idílico del general Roca en La Nación del domingo pasado. Allí dice: “El general Roca, que fue el símbolo más notorio de ese proceso extraordinario, legó a sus familiares tres estancias: La Larga, La Paz y La Argentina. La larga paz argentina. Era el nombre mismo de una república próspera, casi centenaria, que nunca confundió continuismo con continuidad”.

Qué idílica es la Argentina roquista para Grondona. Qué generoso su general, Mariano. Tres estancias a sus familiares. Acerca de lo que él titula “ese proceso extraordinario” del roquismo lo describe cómo “nos hizo pasar de la pobreza y el desierto a un ingreso por habitante sólo superado por seis naciones del planeta”. Lo que no dice Grondona es que eso que él llama desierto estaba habitado por los pueblos originarios. Lo que tampoco dice es de los fusilamientos ordenados por Roca de ranqueles y que denuncia su mismo diario La Nación; lo que no dice Grondona es que Roca reimplantó la esclavitud “repartiendo” indios entre sus amigos azucareros del Tucumán y en la isla Martín García, y también a las mujeres y los niños indígenas –a quien Roca llamaba “la chusma”– como sirvientas y mandaderos traicionando los principios de la Asamblea del año XIII que había eliminado la esclavitud, y que Roca desvirtuaba así para siempre la bella estrofa del Himno Nacional de “ved en trono a la noble igualdad”. Lo que no dice Grondona tampoco es que Roca manda aprobar la ley de residencia, la más cruel e injusta disposición de la legislación argentina, la ley 4144, por la cual se expulsaba a todo extranjero que cultivara “ideologías contrarias al ser nacional”. Que no significaba otra cosa que: ojo, no meterse en la lucha obrera por las ocho horas de trabajo. Pero lo más trágico del caso era que por esa ley se expulsaba sólo al hombre y aquí quedaban su mujer y sus hijos, sin manutención. Pícaro el benefactor grondoniano, porque así, la mujer del inmigrante le decía a su marido: “No te metas en el gremialismo, porque te van a expulsar y me voy a quedar sin nada para dar de comer a nuestros hijitos”. Además Roca es el autor de la represión del 1º de mayo de 1904, donde va a caer bajo las balas de la policía el primer mártir del Día de los Trabajadores en la Argentina, el marinero Juan Ocampo, de apenas 18 años. Pero para Mariano Grondona vale para Roca lo que para sus estancias cercanas a Magdala: “La larga paz argentina”. ¿Cómo es posible tergiversar la verdad histórica así? Claro, Grondona debe estar agradecido a Roca que quitó esas tierras de Magdala a los pacíficos ranqueles, tierras con las cuales –lo dijo el propio Sarmiento– hizo Roca negociados increíbles junto con su hermano Ataliva Roca haciendo popular el verbo “atalivar” que quería decir coimear.

La afilada pluma de José Pablo Feinmann acaba de dejar al desnudo las relaciones fraterno-literarias de Grondona nada menos que con López Rega, el más bestial de los asesinos civiles del país argentino. Claro, porque si Grondona interpreta así la figura de Roca, por qué no le va a dar el mismo valor a López Rega. Uno mató “solamente” a indios y el otro a zurdos. Para el caso, es lo mismo. “Hay hombres cuyo destino es hacer la tarea.” Es la frase de Grondona para justificar a López Rega. Magistralmente citada por Feinmann en esta contratapa del domingo último.

Defender la estatua de Roca es no tener el más mínimo de conciencia democrática. Más todavía que ese monumento fue levantado en la Década Infame, la del “fraude patriótico”, término argentino que el mundo entero es incapaz de comprender. Los hombres de la Década Infame “hicieron la tarea”. Picana eléctrica, fusilamientos, los famosos negociados. Y el monumento a Roca, inspirado por su hijo, Julio Argentino Roca, el del pacto Roca-Runciman que fue vicepresidente de la Década Infame. En la inauguración del Roca en bronce estuvieron todos, entre ellos Patrón Costas –el famoso terrateniente salteño–, el almirante Domec García –fundador nada menos que de la ultraderechista Liga Patriótica Argentina, la del primer pogrom en la Argentina, en la Semana Trágica–. Así nació la estatua más grande de Buenos Aires.

Es un insulto para los patriotas de Mayo y de la Asamblea del año XIII que ese monumento esté allí. Hay que quitarla en homenaje a la Etica y a los miles de argentinos que lucharon contra las dictaduras militares. Hemos pedido a la Legislatura porteña que en vez del genocida uniformado se levante un monumento a quienes verdaderamente lo merecen: a la mujer de los pueblos originarios, quien en su vientre dio vida a la estirpe criolla, y enfrente, mirándose, a la mujer inmigrante, la que también en su cuerpo dio vida a los que poblarían estas distancias. Ellas fueron las verdaderas heroínas de la vida argentina. Trajeron vida y no muerte.

Mientras tanto, llegan noticias que nos dicen bien que los pueblos no se rinden y luchan por la verdad. La calle Roca, de Santa Rosa de La Pampa, apareció con sus carteles indicadores tachados. El nombre de Roca fue reemplazado por el de “Pueblos originarios”. Un ejemplo. Y en la Plaza Virreyes de esta capital porteña, el sábado pasado se hizo un verdadero festival de música y de historia, con participación de docentes y alumnos de escuelas, de pueblos originarios y de gente típica del barrio Flores sur. Pidieron que se acabe con el oprobio de que esa plaza sigue llevando el nombre de Virreyes, puesto por la dictadura de la desaparición de personas, en 1976, y pase a llevar el nombre de quien se adelantara a luchar por la libertad de América: Túpac Amaru, que por eso sufrió la más horrible de las ejecuciones por parte de los españoles. Justamente la plaza hoy honorifica a quienes administraron la esclavitud de estos pueblos y se llevaron sus riquezas a Europa. Es vergonzoso para los porteños que apenas una callejuela de 300 metros lleve el nombre de Túpac Amaru, este mártir de la Libertad. Hay que leer sus proclamas, escritas apenas 21 años antes que los patriotas del Mayo argentino, y que poseen el mismo contenido. Es tan perverso el conservadurismo idiota de quienes se creen dueños de nuestra historia que en Buenos Aires existe una calle llamada Corregidores, justo el nombre de los esclavistas españoles que administraban la mita y el yanaconazgo, las formas más brutales de la esclavitud a que fueron sometidos nuestros pueblos originarios por la conquista ibérica.

Veremos pues si se produce lo que se me ha anunciado, el gran debate sobre Roca en nuestra Legislatura. Debate y no destrucción. Porque hemos pedido que el monumento a Roca no se destruya sino que sea trasladado a su estancia La Larga, hoy de los Alvear, sus bisnietos. Y también, poco a poco, se trasladen allí los otros 36 monumentos que existen en la Argentina del genocida de los pueblos originarios. Salvo que Mariano Grondona quiera tener algunos de ellos en sus estancias cercanas a Magdala, en las tierras que pertenecían a los pacíficos ranqueles, que se lo merece.

Escrito por Osvaldo Bayer

17 comments

  1. Parcial tu post Rome.
    Todos nuestros políticos, desde Liniers hasta Kirchner tuvieron su lado oscuro, y no se salva ninguno.

    ¿Nada rescatas de Roca? Entonces no estás suficientemente informado, al igual que Grondona que nada le condena. Y estás poniendote a su nivel con este post.

    Si se traslada su monumento y se lo saca del panteón de los héroes para arrojarlo en la fosa común de los villanos, habría que hacerlo con muchos más de los forjadores de nuestro país.

    Y todas nuestras calles se quedarían sin nombres…

    Yo lo dejaría donde está. Para agradecer lo bueno, y no olvidarnos de lo malo.


  2. Y no te olvides que este tipo de procesos son reversibles… A ver si después pasa como con Rosas (un precursor en esto de los crimenes de estado, y en las “campañas al desierto”), que ahora lo sacaron de la fosa para llevarlo al panteon… Y al igual que Roca, o merece ambos o no merece ninguno.


  3. Coincido con Mysterio. Incluso Bayer nombra como ejemplo a Tupac Amaru. Pero nadie se cuestiona cómo formaron su imperio los incas, o cuál era el papel que tenían en su sociedad los pueblos vencidos. Hicieron lo mismo que los españoles.


  4. Che, para cuando los descendientes de víctimas de malones encolumnados tras alguna Cecilia Pando van a manifestarse en Plaza San Martin diciendo que el glorioso general Roca solo mato indios malos, malos, malos?


  5. ROCA Y EL MITO DEL GENOCIDIO

    Hace poco más de un siglo, el 12 de octubre de 1904, el general Roca entregó al doctor Manuel Quintana los
    atributos de la presidencia de la República. Había cumplido su segundo mandato, pero su influencia política desde1880 había transformado el país. La Argentina era una potencia respetada. El general Mitre, ya anciano y verdadero patriarca de la argentinidad, fue a su casa ese mismo día para felicitarlo por su gestión: “Ha cumplido”,
    le dijo parcamente, porque el juramento de su asunción, en 1898 lo había hecho ante el patricio.
    Diez años después, el 19 de octubre de 1914, Roca moría en Buenos Aires. Los últimos años los dedicó a
    organizar su estancia La Larga, levantando casas para su personal, cultivando arboledas y caminos y mejorando su hacienda. Se cumple este año el centenario de su alejamiento del poder y noventa años de su fallecimiento. El paísno lo ha recordado suficientemente.

    En los últimos tiempos una historiografía carente de toda documentación sostiene que la expedición de Roca
    de 1879 contra los indios, fue un genocidio. Ello revela supina ignorancia u oculta intereses de reivindicaciones territoriales. El tema indígena es complejo, porque abarca regiones muy diferentes, desde los paisajes andinos atípicos hasta la cuña boscosa del Chaco, con razas que no eran ni son comparables, como los diaguitas, los abipones o los mapuches. En el Sur, los pueblos araucanos procedían de Chile e ingresaron al hoy territorio nacional hacia principios del siglo XVIII, según lo refieren numerosos historiadores de ese país, algunos con carácter reivindicatorio.

    La pampa agreste estaba totalmente desierta, con algunos bolsones de pobladores aislados. En la provincia de Buenos Aires se denominaba “poblador del Salado” a quien se instalaba más allá de ese importante río. Sin alambrados, sin títulos de propiedad, salvo antiguas mercedes realengas, o con títulos imprecisos basados en la
    simple ocupación, el llamado “estanciero” era el ganadero que cuidaba vacas criollas, que no tenían parecido con las de nuestra época, vivía con el cuchillo en la faja y dormía en un rancho que él mismo construía. Su beneficio empresario consistía solamente en la explotación del cuero del vacuno, que canjeaba en la pulpería o en “las casas”, o poblado más próximo. Compartía, sí el temor al malón indígena.
    Al caer la tarde, hacía recostar a su caballo en el suelo para ver la reacción del animal, cuya sensibilidad le permitía saber si la tierra se movía.

    En ese caso, sabía que, a lo lejos, los indios galopaban y él debía huir, abandonando todo.
    El horror del malón se ha descripto repetidas veces, pero hay que recordar que el indio fue temible cuando
    aprendió a montar el caballo que trajo el europeo, para robar las vacas que también vinieron con los españoles y venderlas en Chile. También cuando aprendió a usar la cuchilla de hierro, que también obtuvo de la industria del hombre blanco. Los aduares indígenas estaban llenos de cautivas, mujeres blancas a las que se les hacía un tajo profundo en la planta de los pies para impedirles la fuga. Ellas tenían que soportar la indignación y el odio de las mujeres indias de la tribu. La historia argentina está llena de historias de pequeños y de muy grandes malones a lo largo de los siglos XVIII y XIX, hasta la decisiva ocupación de desierto por Roca. La política de ocupación no se inicia con este exitoso militar, sino que continúa desde los primeros gobiernos patrios.

    Rosas hizo una expedición contundente, pero después de Caseros las tribus se alinearon, unas con el gobierno de la provincia de Buenos Aires y otras con
    el de la Confederación, participando en la política partidista.

    Mitre quiso erradicar el delito en las pampas y no lo pudo lograr por tener que dedicar sus esfuerzos a la guerra del Paraguay. Sarmiento sufrió grandes malones y la batalla de San Carlos es un verdadero hito de la historia.

    Avellaneda, que soportó una grave crisis financiera internacional, tuvo una política de ocupación a través de su ministro Adolfo Alsina, quien hizo construir una larga zanja de más de cuatrocientos kilómetros para evitar los malones, en una guerra defensiva sin mayores resultados. Finalmente, Roca, que conocía el desierto, organizó una expedición ocupacional decisiva. Este joven general había ganado todos sus ascensos, uno tras otro, en los campos
    de batalla.

    ¿Estaba Roca ocupando tierras de indios? La respuesta es categóricamente negativa. Esas tierras desiertas
    comienzan a ser ocupadas con las expediciones pobladoras de la España colonizadora del siglo XVI que, repetimos, trajeron el caballo y la vaca. Los indios iniciaron su ocupación 180 años después.
    Los indígenas americanos precolombinos estaban radicados en mínimas parcelas de territorio y aprovecharon los descubrimientos, invenciones, ingreso de animales antes desconocidos y la tecnología del blanco para su Sitio Argentino de Producción Animal
    expansión territorial. De suponer válida la peregrina teoría del primer poblador, tal vez debiéramos remontarnos al homínido y considerar al propio hombre de Neanderthal como un usurpador.

    Pero existen algunas consideraciones que hay que sopesar: la expedición debe adjudicarse al gobierno del presidente Avellaneda, quien designó para comandarla a su ministro de guerra, el general Julio Argentino Roca, en estricto cumplimiento de la ley del 25 de agosto de 1867, demorada doce años por las dificultades políticas y económicas del país. “La presencia del indio -decía la ley- impide el acceso al inmigrante que quiere trabajar.”

    Para financiar la expedición se cuadriculó la pampa en parcelas de 10.000 hectáreas y se emitieron títulos por la suma de 400 pesos fuertes cada uno, que se vendieron en la Bolsa de Comercio. Aunque prohibieron la adquisición de dos o más parcelas contiguas, esta venta fue la base de muchas de las fortunas argentinas.

    La ley, la expedición y la organización fueron discutidas en el Congreso y votadas democráticamente. Todo el país, toda la población de la Nación, quería terminar con este oprobio, desde el Congreso y los gobiernos provinciales hasta los periódicos, sin excepción.

    Roca organizó la expedición y a ella se incorporaron no solamente cuerpos militares, sino también periodistas, hombres de ciencia y funcionarios. El periodista Remigio Lupo la integró como corresponsal del diario La Prensa

    y remitió sus crónicas. Monseñor Antonio Espinosa publicó su diario, con noticias muy valiosas de todo lo mucho que vio, pero también escribieron hombres de ciencia, como los doctores Adolfo Doering y Pablo Lorenz, y naturalistas, como Niederlein y Schultz, que estudiaron la flora, la fauna y las condiciones del suelo.

    Acompañaron también enfermeros y auxiliares. Los indios prisioneros y los niños, mujeres y ancianos fueron examinados por sus dolencias, vacunados y muchos de ellos remitidos a diversos hospitales de la muy precaria Buenos Aires de esos días.

    Ahora bien: ¿puede creerse que toda estas personas y otras que siguieron paso a paso la expedición pueden ser cómplices de silencio en caso de genocidio? ¿Se concibe un secreto de cinco mil personas? ¿Lo hubiera permitido un humanista como el presidente Avellaneda? La única realidad es que la llanura pampeana quedó libre de malones y que a los indígenas se les asignaron grandes reservas, si bien es cierto que individuos inescrupulosos les cercenaron posteriormente muchas de sus parcelas con supuestos derechos, actitud reprobable, sin duda, que
    forma parte de litigios del derecho civil.

    Por otra parte, mencionar al indio como tal es un insulto. ¿Por qué indio? El es, simplemente, un argentino entre treinta y siete millones de habitantes, con los mismos derechos y obligaciones que todos. No merece ningún tratamiento especial ni más derechos que otros, pero tampoco ninguna tacha que lo invalide, que lo relegue o que lo menoscabe, porque tiene también todas las prerrogativas constitucionales. Es nuestro conciudadano y, por lo
    tanto, nuestro hermano. Merece y tiene todo nuestro fraterno afecto. No más, no menos. Lo contrario es indigno y discriminatorio.

    Lo que se quiso hacer y efectivamente se hizo fue concluir con los asaltos a pueblos indefensos y poner la tierra fértil a disposición de la población para ser trabajada. En efecto, en menos de 25 años a la Argentina se la llamaba “la canasta de pan del mundo”.
    El 12 de octubre de 1880, Roca juró como presidente de la República, por haber vencido a Tejedor en las
    elecciones. Hizo un gobierno histórico: concluyó el tratado de límites con Chile, en 1881; desarrolló la instrucción pública; construyó escuelas; extendió los ferrocarriles. Los inmigrantes agricultores comenzaron a agruparse en colonias. Se estibaron miles de bolsas de trigo en las estaciones.

    El pedestal de la gloria de Roca está en sus dos gobiernos y en su orientación política, mucho más que en la ocupación del desierto, pero ésta es un timbre de honor de su biografía. Con el tiempo, a través de personas que no han leído específicamente sobre el tema o que tienen otros intereses, se ha creado una fábula que gente de buena fe la ha creído, porque así se elaboran los mitos que después parecen “verdades reveladas” de valor teológico.

    Felizmente, cualquier serio investigador de historia, cualquier estudioso del pasado que se documente, se
    preguntará azorado: ¿qué genocidio?


  6. Ahi tienen la otra campana, otro muy buen texto.

    Como siempre, creo que la verdad está a mitad de camino entre las dos.

    Y como siempre, para mí el que adhiere sin reparos a cualquiera de las dos, no ha desafiado suficientemente a su cerebro.


  7. Ahora, eso de “votadas democráticamente”… No será en serio, ¿no?

    Casi nada ocurrido pre-Ley Saenz Peña puede llevar el adjetivo “democrático”.


  8. Si, Mysterio, es democrático porque para la gente de esa época era democrático votarse entre ellos y hacer fraude. Era patriótico, es decir, que pertenecía a una patria donde la gente tenia un ingreso “sólo superado por seis naciones”. Sólo que para ellos “la gente” eran un grupo de porteños europeizados desparramados por Bs. As y Salta, y el resto de “la chusma” no contaba. Roca hizo un gran gobierno para Grondona porque Grondona piensa del resto de la gente como Roca. Roca hizo un gran gobierno para la oligarquía porque para él el país era solamente eso. Como para Grondona la ley antitabaco es injusta desde que no puede (lo dijo en su programa) fumar su cigarron habano en el Patio Burlich mientras lee el diario. Las leyes que sean para los pobres, a mi que molestarme, soy un tipo culto, civilizado y se tres idiomas! Eso si, vamos a ser implacables con los demás.

    No creo en tu desideologización, Myste, o no creo que se puede sostener,creo que tenés una ideología del descreimiento que tarde o temprano te tiene que llevar a sacar algunas conclusiones más jugadas, porque si no, a que atenerse? A veces hay que jugarse. Nada es puro, lo sabés, pero si te quedas esperando ese tren descubrirás cuando llegue (si es que llega) que tampoco vos podrás subirte.


  9. Yo me juego por lo que creo yo, no por lo que creen otros.

    Por otro lado creo que la ley anti tabaco es totalmente fascista, creo que cada dueño de bar tendria que identificar claramente en la puerta de su local si ahi se fuma o no, el cliente elige si entra o no, y fin del tema. Yo a donde se fume, no entro, porque yo lo elijo, y porque el dueño eligio que yo no entre, asi deberia ser.

    Por otro lado, si no te gustan mis ideas me parece perfecto, pero son mis ideas y no son iguales a las de nadie. Eso para mi tiene un valor. Si vos adheris sin cuestionar, mejor para vos. Yo jamas. Si para vos eso es no jugarse, perfecto.

    Aplicado a este tema, a los 70, a Rosas, a Perón: vos tomá partido. Yo por mi parte prefiero valorar lo bueno, aprender de lo malo, y en algunos casos (los 70 por ejemplo) agradecer a ese monton de soretes el pais dividido que heredamos.


  10. Y mi ideologia no es del descreimiento. Creo. Solo que nadie a quien yo le crea tiene un poco de poder.


  11. Mysterio sabés que no adhiero sin pensar y soy bastante crítico. Yo se que vos también lo sos, y estas diciendo pavadas cuando decis “si para vos eso es jugarse, perfecto”. Nadie te dijo eso, leelo de vuelta. Te dije que yo no creo que seas tan desideologizado como pensas, que tarde o temprano eso lleva a tomar una postura, por más que se evite.
    Que tus ideas no sean iguales a las de nadie no les da valor, la originalidad es una ilusión vana, les da valor que las defiendas y eso lo hacés.


  12. Ya se que sos (muy) crítico pero aun asi te quedas de un solo lado. Por otro lado, si pensas que por leer la Nacion soy de derecha, tb estas equivocado.

    Rome me escucho decirlo… “lo mas lindo de que haya ganado Cristina es ver tanto facho enojado”. Je.

    Por otro lado… ¿quien conoce mejor mis ideas, vos o yo?

    Ya que no nos vamos a poner de acuerdo… fin de la discusion.


  13. NOOO, yo queria terminar la discusión. No estoy de ningun lado pero si estuviera no estaría mal, entendes?
    nocreo que sos de derecha, no creo que sos de izquierda, no me interesan esas categorias, pero a veces me parace que colocás unos filtros muy excluyentes para el analisis que si lo aplicas a tu vida cotidiana no podes salir ni a la vereda, entendes?

    Y fin de la discusión

    buuu


  14. No, no entiendo.

    Tuve la ultima palabra.


  15. si sos tan purista con todo, tipo “este no porque roba, este no porque estuvo prendido en no se que” y asi no crees ni adheris a ninguno, tampoco podes, yo que se ir al supermercado “este arroz no porque viene de molinos que durante la dictadura desaparecio gente” “mi auto no lo uso más porque en la ford contaminan y”

    esas cosas.


  16. Me acabo de dar cuenta que permidos, la ultima palabra la tiene FERNANDO NIEMBRO

    un abrazo de paz


  17. LA OTRA FORMA DE ACTUAR: RECONOCIMIENTO AL CAPITÁN RUFINO SOLANO, SINGULAR PERSONAJE HISTÓRICO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES Y DE ARGENTINA.-

    Hace casi un siglo, a la edad de 76 años, dejaba de existir el capitán azuleño don Rufino Solano. Este muy particular militar, recordado como “El diplomático de las pampas”, desplegó inigualables acciones en favor de la paz, la libertad y la vida en la denominada “frontera del desierto”. Como resultado de estas acciones Rufino Solano, mediante su trato proverbial con el aborigen, consiguió redimir PERSONALMENTE a centenares de mujeres, niños y otros prisioneros, de ambos bandos, impulsado siempre por un notable y especial sentimiento hacia el género, encarnado en la lacerada figura de la cautiva.
    Asimismo, se destacan entre sus acciones, el haber evitado sangrientos enfrentamientos mediante sus prodigiosos oficios de mediador y pacificador, pactando con los máximos caciques indígenas (Calfucurá, Namuncurá, Pincén, Catriel, Coliqueo, Sayhueque, entre muchos más), numerosos acuerdos de paz y de canjes de prisioneros. Realizando esta arriesgada tarea en beneficio de la población de Azul y de numerosas localidades de la Provincia de Buenos Aires e incluso de otras provincias aledañas. Entre otras significativas intervenciones del capitán Rufino Solano, se encuentra la de haber formado parte de los cimientes que dieron origen a las actuales ciudades de Olavarría y San Carlos de Bolívar, entre otras más.-
    En el plano religioso, cumplió destacado protagonismo sirviendo de enlace en la acción evangelizadora hacia el aborigen llevada a cabo por la Iglesia de aquella época. En cumplimiento de esta última actividad, se lo vio prestando estrecha y activa colaboración al Padre Jorge María Salvaire, fundador de la Gran Basílica de Luján denominado “El misionero del desierto y de la Virgen del Luján” (participó en la célebre expedición a los toldos del cacique Namuncurá) y actuando de ineludible interlocutor entre los jerarcas aborígenes y el Arzobispado de la ciudad de Buenos Aires, en la persona del Arzobispo Dr. León Federico Aneiros, llamado “El Padre de los Indios”.
    Esta encomiable labor del capitán Rufino Solano fue desarrollada durante sus más de veinte años de carrera militar y continuó ejerciéndola después de su retiro hasta su muerte, ocurrida en 1913. Actualmente obra en la Legislatura de la Pcia. de Buenos Aires, un proyecto de ley para declararlo Ciudadano Ilustre de dicha provincia.-
    http://elcapitanrufinosolano.blogspot.com
    O para leer la página completa del personaje en internet escriba en su buscador la expresión: – elcapitanrufinosolano – (blogspot)



Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: