h1

Los chicos pierden otro espacio

8 February, 2008

La situación de ahogo en la que el gobierno de la Ciudad sumió al trabajo que se venía realizando desde Casa El Armadero – Asociación Matilde Vara -, en pos de los derechos de niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo social, obligó a la institución a cerrar sus puertas.

Mas de seis meses de diálogo con las actuales autoridades municipales no bastaron para que éstas asumieran la responsabilidad de sostener un proceso de trabajo que durante cuatro años garantizó el acompañamiento para el acceso a un proyecto de futuro a más de 250 chicos y sus familias.

Aún manteniendo una deuda por lo acordado con la Asociación durante 2006, lo que significó poner a riesgo a los mismos chicos, las autoridades del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires presionaron a la institución para que se firmara un convenio en el que, como relata Roberto Mariani, Director de Casa El Armadero, “nos piden más del doble de trabajo y la incorporación de más personal, además gastos en mobiliario y recursos materiales, con el mismo presupuesto de 2007 y con el último bimestre adeudado. Se nos solicitó que cerremos un acuerdo en el día habiendo una brecha del 25% y la necesidad de un gasto extra de $5000. Demás está decir que es imposible e inaceptable”.

Asociación Civil Matilde Vera
Casa El Armadero

8 comments

  1. linda gente


  2. ¿Saben quien fue Matilde Vara? Sigan los links. En la página a la que remitis, Rome, aceptan y omiten condenar las actividades delictivas de sus hijos (y mamá era cómplice) también apologizadas por esta página. Que linda PyME familiar. Linda gente, como dice Pablo.

    Linda gente (esta vez sin ironía) también El Armadero, haciendo algo por los que menos tienen en lugar de sentarse y decir “qué barbaridad!”. Lástima que se quedan a gamba.


  3. Rome, postea sobre este link. HAce mucho que no tenemos una pelea de bar como la gente.

    http://www.clarin.com/diario/2008/02/08/um/m-01603275.htm


  4. Mysterio:

    Me anticipo.

    1. Hay ahora quienes niegan la existencia del INFIERNO, o la eternidad de sus penas, o evitan hablar de él en la predicación, en la catequesis.

    2. Son diversas las motivaciones teóricas de, esa negación o de esa omisión, que en muchos casos parecen responder al deseo práctico de hacer fácil la vida cristiana, eliminando todo lo que se opone a una conducta poco recta. Algunos argumentan diciendo que la existencia del infierno (o al menos la eternidad de sus penas) es incompatible con la Infinita Misericordia de Dios, que ama incondicionalmente al hombre y a todo lo que del hombre procede. Otros dicen que aceptar la existencia de una condenación eterna sería vaciar de contenido la Redención de todo lo humano realizada por Cristo; que sería aceptar una contradicción en Dios, que quiere que todos los hombres se salven; etc.

    3. Con frecuencia también, se considera el infierno como una posibilidad que de hecho no se hará realidad para nadie. Y así, en virtud de un cristianismo-adulto, propugnan suprimirlo de la predicación y de la catequesis: hablar del infierno -dicen- tenía sentido en un cristianismo infantil, pero no actualmente (como al niño pequeño puede incitársele a obrar bien por miedo a un castigo, pero no a un hijo adulto, para quien sólo tiene sentido la responsabilidad positiva, el amor…).

    4. Ante esas ideas y actitudes que se van difundiendo, en estrecha relación con errores sobre la naturaleza del pecado, conviene recordar que la existencia del infierno y la eternidad de sus penas es un dogma de fe, y por tanto no puede considerarse como una motivación infantil. Son innumerables los lugares de la Sagrada Escritura en que se habla expresamente de la condenación eterna: cfr. Mt. 5, 22; 8, 12; 25, 41; Mc. 9, 42-43; Io. 3, 36; II Cor. 15, 16; I Tim. 5, 6; II Tim. 2, 12-20; Iud. 6, 13; Apoc 21, 8; etc.
    También el Magisterio solemne y ordinario de la Iglesia ha declarado muchas veces la existencia y la eternidad del infierno. Además de los primitivos Símbolos de la Fe (cfr. Dz. 16, 40), pueden citarse, entre otros, los siguientes documentos:
    -Si alguno afirma o piensa que el suplicio de los demonios y de los hombres impíos es temporal y que tendrá fin en el futuro, y que, por tanto, habrá una rehabilitación moral de los demonios y de los impíos, sea anatema (Papa Virgilio, Anatematismos contra Orígenes, can. 9: Dz. 211).
    -Los réprobos tendrán con el diablo una pena eterna (Conc. Lateranense IV, definición contra los albigenses y cátaros; Dz. 429)
    -Si alguno muere sin haberse arrepentido, será sin duda atormentado para siempre con el fuego de la gehenna eterna (Inocencio IV, Ep. Sub catholicae professione: Dz. 457).
    -Definimos que según la disposición general de Dios, las almas de los que mueren en pecado mortal descienden, después de su muerte, al infierno, donde son atormentadas con penas eternas Benedicto XII, Const. Benedictus Deus: Dz. 531).
    -Dado, que ignoramos el día y la hora, es necesario, como nos amonesta el Señor, que vigilemos asiduamente, para que, al terminar, nuestra vida terrena (cfr. Hebr. 9, 27], merezcamos entrar con Él en el banquete nupcial y ser contados entre los bienaventurados (cfr. Mt. 25, 31-46), y no se nos mande, como a siervos malos y perezosos (cfr. Mt. 25, 26), que vayamos al fuego eterno, (cfr. Mt. 25, 41), a las tinieblas exteriores, donde habrá llanto y rechinar de dientes (Mt. 22, 13; 25, 30) (Conc. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, n. 48).

    5. Por otra parte, las argumentaciones que se enuncian contra este dogma no son nuevas, y responden generalmente a una visión humana, a una pérdida radical del sentido de lo divino, que sitúa a Dios y al hombre en un mismo plano, queriendo resolver el misterio a base de eliminar completamente una a una todas sus exigencias.

    6. Eso no quiere decir que no pueda intentarse una mayor comprensión racional de las verdades de fe. De hecho, toda la tradición de la Iglesia ha meditado sobre la realidad del infierno en su relación, por ejemplo, con la Infinita Misericordia divina, pero partiendo siempre de la plena y sumisa aceptación de ambas verdades de fe. Y así, el pensamiento del infierno lleva a considerar el mysterium iniquitatis: es el hombre quien libremente elige apartarse de Dios, y cuando esa elección se mantiene hasta la muerte se hace invariable, resultando que ese total alejamiento definitivo de Dios -que es la esencia del infierno- es el mismo hombre quien lo ha escogido voluntariamente. Dios respeta, permite, esa libertad: en ese sentido ama incondicionalmente a la criatura, tal como es: libre; después de haberle dado todos los medios necesarios para que libremente se arrepintiera de su pecado.

    7. Aunque el tema del infierno no sea primario entre las motivaciones para obrar rectamente, no debe silenciarse en la predicación, en la catequesis, ni en el apostolado. Dios quiere que el hombre obre el bien por amor, pero dada la debilidad humana -secuela del pecado original- ha querido manifestar también a dónde conduce el pecado para que, quien no le ame suficientemente, al menos se aparte del mal por temor al castigo. Cfr. Catecismo del Concilio de Trento, parte I, capítulo V; Catecismo Mayor de San Pío X, parte I, capítulos XII y XIII; Obras VIII-63, pp. 5 ss. y II-68, pp. 4 ss.


  5. Ay, Mysterio, le das tela al costurero… me parece más importante el tema de estos chicos que se quedan sin su ONG. MUCHO mas importante.

    Y JuanMa… eso lo escribiste vos esta tarde? No laburas? tenes todas las citas en la memoria o apelas a un diccionario de citas para refutar anatemas?
    Disculpame pero me asombra intelectualmente tanta disposición, si no es que cortaste y copiaste, pero las citas de los papas… vamos amigo! como haces?

    Otra: ES VIERNES gente, cortenla!


  6. Clavel:

    Obviamente pegué y corté papelitos que tengo guardados. Reservas de artillería para temas esenciales y elementales de la fe cristiana, que los modernistas recurrentemente ponen en duda. Lo bueno es que ahora directamente el Papa los pone en su lugar.

    En cuanto a cuales son los temas más importantes, que un gobierno haga lo que denuncia Rome me trae a la cabeza estas palabras del Papa, que relativiza tu juego de exclusiones. “La santa inquietud de Cristo ha de animar al pastor: no es indiferente para él que muchas personas vaguen por el desierto. Y hay muchas formas de desierto: el desierto de la pobreza, el desierto del hambre y de la sed; el desierto del abandono, de la soledad, del amor quebrantado. Existe también el desierto de la oscuridad de Dios, del vacío de las almas que ya no tienen conciencia de la dignidad y del rumbo del hombre. LOS DESIERTOS EXTERIORES SE MULTIPLICAN EN EL MUNDO, PORQUE SE HAN EXTENDIDO LOS DESIERTOS INTERIORES. Por eso, los tesoros de la tierra ya no están al servicio del cultivo del jardín de Dios, en el que todos puedan vivir, sino subyugados al poder de la explotación y la destrucción.”


  7. y en lo concreto, que hacemos juan manuel? muy lindas las palabras muy tristes mas bien, no dudo que esa sea la causa,. pero mientras tanto que pasa con la gente?


  8. Juan Manuel: leo,,,,lo intento al menos, tus comentarios…pero a los segundos una voz interior recita: BLABLABLABLABLA….y me quedo pensando en los chicos.

    Y aunque parezca inútil pregunto: Que opinás del tema del post?



Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: