h1

Memoria (mal que le pese a algunos)

25 March, 2010

Y me encontré con Carlos, Magda y Caro. Y con Faty y Analia. Y luego con Pablo y Mer. Y mas tarde con Javier, Juan Manuel y Gustavo. Tambien con Stella y Tere. Y con tantos y tantos que se contaron por decenas de miles ayer en la plaza para decir junto a la madres y abuelas: “No pudieron apagar tanto fuego”.

Veo que a muchos de los lectores de este blog le irritan (igual que a mi) aquellos imbeciles anónimos que vienene a reivindicar dictaduras, desapariciones y torturas. No hay que darle bola a gente cobarde. Y si se quedan con ganas de sacarse la bronca, vayan por acá que alguien ya pensó una graciosa idea para ellos…

Pero yo me detengo ahí. Me quedo reflexionando sobre la importancia del recordar. Y celebrando, por qué no, las conquistas de estos últimos años en materia de DDHH. Falta mucho, pero mucho se caminó…

17 comments

  1. Me olvide Ignacio y de Nechu!
    Y con Cris no me encontre porque ella venia conmigo jeje


  2. y de juan y francisca que se fueron antes! (porque no nos dieron ni el chori ni el plan que habiamos ido a buscar)


  3. Pero no los vi….que lastima… donde estaban?


  4. Che, Rome: en el acto por el día de la Amnesia no lo viste a Schoklender?


  5. schoklender fue condenado y cumplió su sentencia, que es justamente lo que se pide de los militares asesinos y apatridas.

    memoria justicia y verdad.


  6. Schoklender safó porque se puso con moscardeta, es solamente un parricida, nada más, que joder. Además le lava los calcetines a la viejita loca.¿ Sabés que duaca ? a vos también hay que hacerte justicia, pero por bocón pelotudo. Nadie te va a matar, solamente te van a meter un palo en el culo (pero eso si, sin aceite cocinero)¡ Plaza de la memoria ! Si es pa cagarse de risa, todas las mamitas de los zurdos criminales, por favor, ja ja ja ja ja


  7. Que fijación con el tema de meterle cosas en el culo a otro hombre!

    Charlalo con tu terapeuta.

    (pd. vos también la tenés adentro)


  8. El Adri y yo tb fuimos che, cara de cumbia mal bailada.
    Duaca, sos groso. Lo que no es igual a Grosso. Chiste tonto.
    Besitos


  9. Entiendo que la A.A. es de alcoholicos anonimos. No se la tercer A… es de la asociacion argentina de arbitros?

    por lo botón que sos, podría ser no?


  10. Si, ya se que fueron, pero no me los encontre…


  11. Rome, ¿estás jugando al gran DT?


  12. No…

    Nada que tenga que ver con Clarin…je


  13. Puedo entender que quieras que a algunos criminales se los juzgue y a otros no… En definitiva en lo unico que diferimos es en donde está trazada la línea de la “lesa humanidad”.

    Si gracias a esa linea algunos criminales han zafado de rendir cuentas por sus crímenes, me da un poco de bronca pero bueno, tengo problemas más importantes aquí y ahora.

    Ahora… Si además de que no reciban castigo alguno se premia a estos criminales transformándolos en nuestras figuras mas importantes (y poderosas y millonarias, por supuesto)… Hemos traspasado otra línea: la de la “lesa inteligencia”.


  14. Jeje, Rome.

    Un buuuuuuuuuuuuuuu para Mysterio y su discursete seudofacho.


  15. Pregunto, ¿también Beatriz Sarlo sera pseudofacha, y dirá discursetes?

    Porque ella:

    1) Sí estuvo amenazada de muerte y ferozmente perseguida durante el Proceso,

    2) No era una asesina y torturadora -como la mayoría de los los montoneros y erpianos perseguidos y desaparecidos por el Proceso-.

    3) Asesinos y torturadores que fueron los HOMENAJEADOS en el acto de Plaza de Mayo por Rome, Duaca, Carlos, Magda, Caro, Faty, Analia, Pablo, Mer, Javier, Juan Manuel, Gustavo, Stella, Tere, Pablo, Adri.
    Meros y autómatas repetidores (y únicos imbéciles) de un discurso falso, mentiroso, sesgado e hipócrita, que por lo absurdo (y cómplice de asesinos consumados) sólo pude ser rechazado por cualquier con un mínimo de sentido moral.

    4) Los nombrados -a diferencia de Sarlo que tiene autoridad para hablar- no pusieron jamás el cuero: por nada.
    Únicamente están al servicio de una ideología autoritaria y antidemocrática, la de la izquierda facista argentina encarnada en los Kirchner y sus epígonos. Bien paga por el Estado, porque son zurdos y se llenan la boca con los pobres y los DDHH, pero cobran sus buenas monedas a cambio. Basta ver los sueldos y publicidad de Bosta 12, o de los periodistas pagos por el estado (por planilla, o con sobres).

    LA PESADILLA CIRCULAR
    Beatriz Sarlo
    Para LA NACION

    En el teatro político donde la genuina investigación puede confundirse con el carpetazo de informaciones sospechosas y miserables operaciones de prensa, es mejor estar seguro del pasado. Es mi caso. Viví de manera semiclandestina bajo la dictadura (que me buscó y no me encontró, aunque asaltó y vació la oficina de una revista que dirigía en 1976); publiqué y distribuí personalmente, desde marzo de 1978, otra revista, casi invisible hasta 1983, que muchos consideran un aporte a la rearticulación intelectual durante esos años; promoví y firmé solicitadas contra las leyes de obediencia debida y punto final; lo mismo contra el indulto.

    No son méritos personales, sino de un grupo. Sobre el balance histórico de la violencia armada y de la izquierda revolucionaria, tuve, desde los años ochenta, profundas diferencias con quienes se resistían a mirar críticamente ese pasado. Me han atacado por ese motivo.

    Tampoco en esto soy original. Les ha pasado a otros.

    Es una humillante obligación presentar los papeles antes de opinar, pero tengo la sensación de que así están las cosas. Por un lado, porque abundan los conversos recientes, devenidos custodios; por el otro, porque se calumnia, no sólo bajo el anonimato cobarde, resentido y rabioso de los comentaristas de blogs.

    Escuché el discurso de Estela Carlotto en la Plaza de Mayo, el 24 de marzo último. Después debí conseguir una copia de lo que leyó, porque no estaba convencida de haber oído bien. El camino a la politización de los dirigentes de derechos humanos lo abrió hace muchos años Hebe de Bonafini. Estela Carlotto no siguió esa ruta. Por el contrario: sostuvo la singularidad de su reclamo por los nietos apropiados durante la dictadura militar y consiguió, hasta hoy, 101 recuperaciones de identidad.

    A Carlotto la ha rodeado una unanimidad de la que se excluyen sólo los sectores más recalcitrantes. Las cosas comenzaron a cambiar después del acto en la ESMA, en marzo de 2004, donde Kirchner, en un gesto de egolatría política típicamente suyo, se atribuyó el mérito, falto de sustancia para quien tuviera un poco de memoria no partidista, de que era el primer gobernante que hacía una reparación pública a las víctimas del terrorismo de Estado.

    En el plano militar, ese acto no era peligroso, como lo fue el juicio a las juntas, una época sobre la cual la biografía de Kirchner no tiene capítulo conocido. En el plano simbólico, en cambio, la entrega de la ESMA a las organizaciones de derechos humanos fue un acto de indiscutible trascendencia. Era una deuda, y Kirchner la pagó. Las acciones de gobierno tienen repercusiones muy fuertes en la subjetividad, sobre todo en la de quienes, después de las leyes de obediencia debida y punto final, sintieron que la Argentina había interrumpido un curso de justicia que debía continuar. El acto de Kirchner fue reparador.

    ¿Era inevitable que esa reparación convirtiera en kirchneristas a quienes se habían mantenido independientes? A partir de ese momento, Bonafini siguió tronando contra todo, menos contra el Gobierno, al que no le arrojó los insultos, invectivas y maldiciones de que hizo objeto a Alfonsín. Carlotto, por su parte, se convirtió en la cara digna de los actos en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno. Estaba allí para aplaudir y sonreír a las cámaras (con esa moderada sonrisa que, años atrás, nos cautivó a todos).

    Tiempo después, conflictos de poder en la Comisión Provincial por la Memoria de La Plata, de los que informó Horacio Verbitsky en Página 12 (20 de agosto de 2006), revelaban fisuras como las que recorren las organizaciones, por disidencias de pensamiento o por desavenencias en el reparto de cargos. Carlotto se volvía terrenal, no sólo porque ponía su imagen en la platea kirchnerista con una asiduidad que antes no había ofrendado a ningún político, sino porque le pasaban cerca las disputas por figuración y por cargos. Descendía al barro del día tras día del poder.

    Muchos tratábamos de pasar por alto la imagen de una Carlotto partidaria para concentrarnos en esos momentos en los que la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo anunciaba la identificación de un chico apropiado. El kirchnerismo de Carlotto es inadecuado a su función, ya que las organizaciones de derechos humanos no deben ser un contingente más en los enfrentamientos cotidianos de la política. Defienden derechos que están más allá de los gobiernos, porque son compromisos universales. Su lugar es la esfera pública. Desde allí, irradian sobre la política transversalmente, atraviesan los partidos y trabajan para que ese núcleo fundante de las sociedades modernas sea el pacto constitutivo. Los derechos humanos son, hoy, nuestro acuerdo de civilización.

    Por eso, el discurso de Carlotto del 24 de marzo me dejó estupefacta. No tanto porque fuera imprevisible, sino porque siempre se tiene la esperanza de que algo peor no suceda. Carlotto supo tener una palabra firme, pero moderada y, sobre todo, limitada al tema que le ganó relevancia y respeto. Eso fue cambiando: intervino a favor de Aníbal Ibarra durante los meses que precedieron a su juicio en la Legislatura porteña por el incendio de Cromagnon; hizo la exégesis de una de las metáforas más ridículas de los últimos tiempos, la de los “goles secuestrados”, enunciada en un brote de descabellada oratoria presidencial. Al fin y al cabo, intervenciones innecesarias y menores.

    En el discurso leído el 24 de marzo, Carlotto, de modo perfectamente adecuado a su función, expuso varios reclamos al Gobierno: la apertura de todos los archivos, la investigación de la desaparición no resuelta de Julio Jorge López, la protección eficaz de los testigos que declaren en juicios por terrorismo de Estado y un máximo de recursos para los tribunales que los estén tramitando.

    Pero la pieza escuchada en Plaza de Mayo es mucho más. De ello no puede responsabilizarse sólo a Carlotto, ya que fue endosada por su organización, por Familiares, por Madres Línea Fundadora, por Hermanos y por Hijos e Hijas. Como la figura que parece colocada más arriba de los conflictos entre estas organizaciones, Carlotto tuvo el papel de lectora. Se la puede responsabilizar por aceptarlo, pero no directamente por redactarlo, aunque, de forma brutal, coincida también con la visión maniquea de país que tiene el kirchnerismo, cuya política exterior el documento apoya de manera enfática.

    Lo que leyó Carlotto congela la historia de los últimos cuarenta años y deja fuera a todos los que no coincidamos con sus hipótesis. Impone la matriz de un relato único: la lucha actual sigue siendo la misma que llevaron a cabo los desaparecidos “por la liberación de nuestro pueblo”; se reivindica “su proyecto político de país, su amor y compromiso con los excluidos”; en la otra trinchera de una guerra idéntica hasta la actualidad, están los mismos asesinos y también los mismos “cómplices del hambre, que hoy pretenden volver a las recetas neoliberales” y defienden idénticos intereses con una represión que ya se prolonga 200 años.

    Si es verdad lo que leyó Carlotto, no hubo cambios en dos siglos, y frente a los mismos enemigos, en algún momento, quizá sean necesarios los mismos métodos; los enemigos también repetirían los suyos y nada de lo hecho habrá valido la pena. Bajo una máscara entusiasta, hay pesimismo histórico. Quienes escribieron el discurso de Carlotto probablemente se enorgullezcan de su persistencia en el pasado. Sólo han cambiado algunos nombres: ahora no se dice Kadafi o Fidel Castro, sino Chávez y Evo Morales. Por supuesto, queda excluida una memoria plural. Para este discurso, existe sólo una memoria y sólo un relato tan inalterable como un mito.

    Carlotto, que ha buscado la vida más allá de la muerte en la identificación de los hijos de desaparecidos, se ha puesto del lado de lo invariable y de lo cristalizado. Todos seguimos idénticos en el mismo lugar, todos hundidos en la infernal repetición de una pesadilla que recomienza.


  16. Eche, mucho mas fachos son ustedes que yo, sin dudas…


  17. Lo mejor de la humanidad : el fascismo..IL DUCE
    ¡¡¡ Grande Papá !!!
    La Carlotto quiere mosca, nada más, de paso por ahí también un chorizo, pero lo fundamental es la pasta que llevará a su bolso con el laburo de todos los argentinos (menos el mío, porque me dedicho a robar en los countries). No se va a repetir la historia, porque la próxima va a ser SIN PIEDAD.
    ¡¡¡ Volvé Videla !!! ¡¡ Te necesitamos flaco !!!



Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: